La estrategia de Zapatero se derrumba mientras él sigue en silencio

La estrategia de Zapatero se derrumba mientras él sigue en silencio
Zapatero y Julio Martínez se reunieron tres días antes de que este fuera detenido. Archivo
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Pese a la gravedad de las acusaciones que lo acorralan, Zapatero sigue desaparecido. El hermetismo es absoluto desde que se conoció la tasación de las joyas que la policía encontró en su despacho y tampoco ha reaccionado a las declaraciones de su, hasta ahora amigo, Julio Martínez. Su confesión ha dinamitado la estrategia de defensa del expresidente. Porque aunque consiguiesen invalidar la prueba fundamental contra él, los mensajes del móvil del empresario fugado Rodolfo Reyes, el juez ya no los necesita porque los tiene confirmados por otra parte.

Tres días antes de ser detenido, Julio Martínez y Rodríguez Zapatero son fotografiados juntos. Se especula entonces sobre si ese encuentro fue para advertirle del arresto. Zapatero en el Senado dijo de esa información que era "perversa, falsa, indignante, vergonzosa. Estuve corriendo, 8 kilómetros exactos a un ritmo de 5'59".

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Por eso la del empresario no es solo una confesión. Es, para el expresidente, la traición de una persona muy cercana. También en el Senado, el expresidente calificó a Julio Martínez de esta forma: "es mi amigo, es mi amigo". Un amigo que desmonta ahora la defensa de Zapatero al reconocer la intervención del expresidente en el rescate de Plus Ultra.

La nulidad de las conversaciones ya no es un escudo para Zapatero

La otra pata de su estrategia, la de buscar la nulidad de las conversaciones entre directivos de la compañía, también se desmorona. Ese teléfono ya no es imprescindible porque dos de los interlocutores han ratificado esos mensajes en su escrito de colaboración. Mensajes como estos:

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El día de su imputación, Zapatero se comprometió a dar explicaciones. Dijo que iba a hablar con los medios. Dos meses después, con su versión y su imagen más cuestionadas que nunca, Zapatero sigue guardando silencio.