Hambre, sed y noches al raso en el quinto día de crisis migratoria en Ceuta: "Quiero estar aquí en España"
La playa del Trampolín se convierte en campamento improvisado para miles de migrantes que no quieren renunciar al sueño europeo
Ceuta acoge en sus centros a 862 menores pero cree que muchos siguen en las calles "en asentamientos ilegales"
Se cumplen cinco días de la mayor crisis migratoria que ha vivido España, cuando el pasado jueves decenas de miles de migrantes cruzaron la frontera a la ciudad autónoma de Ceuta. El último balance de víctimas mortales deja 88 fallecidos confirmados.
La playa del Trampolín se ha convertido en los últimos días en campamento improvisado para miles de migrantes que no quieren renunciar al sueño europeo. Muchos de ellos aún no han comido nada y esperan la llegada de la Cruz Roja con alimentos y bebidas.
En cuanto un comercio levanta la persiana, decenas de migrantes hacen cola para conseguir algo de alimento. Están hambrientos y deshidratados. Por eso, que un particular traiga agua parece casi una bendición y corren a por una botella que calme su sed.
Muchos se niegan a renunciar al sueño europeo
Llevan ya cuatro días durmiendo al raso en la playa. Allí lavan la ropa, se asean, rezan y aprovechan para pedir asilo. "Quiero estar aquí en España", dice uno.
La desesperación invita a regresar a Marruecos. Decenas de migrantes se suben voluntariamente a los camiones del ejército español que los van a devolver a casa, pero algunos se niegan a renunciar al sueño europeo. "Tengo muchas cosas para hacer en Europa", señala un joven.
La Policía y el ejército tratan de contener los ánimos en una ciudad que aún sigue desbordada. Incluso al otro lado de la frontera, en Marruecos, algunos piden a sus vecinos que no vayan a Ceuta. Mientras, la policía marroquí se emplea a fondo con quienes quieren salir o entrar de sus fronteras.