Ceuta

España busca posibles yihadistas escondidos en Ceuta en una maniobra que se les fue de las manos a la inteligencia marroquí

Muchos de los migrantes que entraron ilegalmente en Ceuta el 30 de julio siguen escondidos en cuevas y acantilados. Informativos Telecinco
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Las labores de búsqueda de los migrantes que entraron irregularmente en Ceuta hace trece días continúan, con las sospechas policiales de que entre ellos haya presuntos yihadistas. 

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Temor a yihadistas infiltrados

La Policía completa su labor en los asentamientos de los que entraron hace 13 días entregándoles una citación policial para iniciar los trámites de devolución. La labor policial se complica cuando aquellos que no están controlados deben ser encontrados. 

Entre estos últimos, los que más inquietan a los agentes son los posibles radicalizados, cuya localización está siendo rastreada de manera específica. Algunos de los migrantes que no desean ser interceptados permanecen escondidos en zonas abruptas, como acantilados, donde intentan subsistir sin intención de regresar.

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En la frontera, el dispositivo está plenamente activado. Abde, voluntario español que trabaja a ambos lados del paso, explica que “hay muchos agentes de policía, están organizados ahí, tienen muchos autocares en los que nada más que salga uno de aquí se montan el autocar y lo suben”.

Marruecos colabora en el proceso y el Gobierno español rechaza cualquier teoría que vincule lo ocurrido con maniobras de los servicios secretos del país vecino. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, subraya que “lo único que tengo claro y llevo ocho años como ministro del Interior es el trabajo, la lealtad y el trabajo tan importante para hacer frente a la migración irregular”.

Pese a ello, las dudas sobre lo sucedido en Ceuta el pasado 30 de julio persisten. Este miércoles, 'El Confidencial' publicó una exclusiva en la que citaba a dos exagentes de los servicios secretos marroquíes. Según su testimonio, la Policía de Marruecos habría relajado su vigilancia fronteriza como represalia por una investigación periodística sobre el uso del software espía Pegasus. La intención, según esa versión, habría sido ejecutar una “venganza comedida”, que finalmente se descontroló. Como consecuencia, el rey de Marruecos habría amonestado a los responsables y acelerado posteriormente los procesos de colaboración con España.