El refugio de cientos de migrantes en los túneles del Tarajal: "Esto es vida para ellos, ni para la ciudad"

Los vecinos de Ceuta aseguran que muchos de los migrantes se refugian en los túneles para pasar las noches
Nizar pasa la noche en una cama improvisada entre cartones y cubos de basura en Ceuta: "Aquí dormimos ocho personas"
Los problemas en Ceuta, tras la visita de los reyes, siguen a la espera de solución: las chabolas, donde malviven los migrantes se mantienen dos meses y medio después de la entrada masiva a la ciudad. En la sociedad aumenta el malestar al ver que la devolución de miles de estas personas, sigue pendiente, mientras ellos deambulan por calles y túneles, parques y zonas periféricas. Un vecino comenta la situación entre enfadado y resignado: "Esto es vida para ellos, ni para la ciudad".
El malestar de los ceutíes sigue aumentando al ver cómo las peleas y el caos es una constante en sus calles. Desde sus balcones asisten a sus trifulcas y el desorden de personas que van de un lado a otro sin rumbo.
Un grupo de jóvenes migrantes se enfrentan a las puertas del Tarajal: aquí, “viven” menores, familias e incluso bebés", cuenta un vecino que ve a diario lo que está ocurriendo a pocos metros de las ventanas de sus casas. Es la realidad que hay a pie de calle, pero los migrantes se refugian cómo y dónde pueden.
Los túneles del Tarajal, el último refugio de los migrantes en Ceuta
Uno de los sitios, donde duermen por la noche son los túneles en el Tarajal. Los residuos de basura, botellas, restos de bolsas y colchones revelan que siguen habiendo vida en estos espacios, húmedos y angostos. Sin apenas luz ni ventilación pasan aquí sus días y sus horas; también se esconden.
El bombero ceutí, Juan García, confirma que este túnel "se vació por completo hace dos semanas", pero "cómo habéis visto sigue habiendo enseres, ropa". Los que todavía están en la calle se resguardan de la noche, esto, sigue siendo un cobijo para adultos, pero también para menores.
Una vecina calcula que pueden ser "entre 20 ó 30 personas que malviven en la zona. "Aquí abajo la vida sigue y el problema también". Otro parece más comprensivo con la situación de los migrantes: "Comprendo que es ley de vida si no tienen un sitio dónde meterse, pero vamos, que esto se tendría que arreglar", admite antes de agregar: "Esto ni es vida para ellos, ni para la ciudad".
