Conflictos familiares

Cómo saber si la tuya es una 'familia falso refugio': "No toda casa es un hogar"

Marta Martínez Novoa
Marta Martínez Novoa. Carlos Ruiz
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Hay familias que, desde fuera, parecen unidas, funcionales e incluso ejemplares. Pero dentro de ellas, sus miembros sienten que deben cumplir un papel para que todo siga bien. Que el afecto se enfría cuando alguien elige su propio camino. Que poner un límite activa culpas en lugar de conversaciones. Eso, según la psicóloga y psicoterapeuta Marta Martínez Novoa, es una familia falso refugio, y es un concepto central de su nuevo libro ‘Familias que duelen (sin querer)’ (Zenith).

El test más sencillo

La pregunta que abre el libro es sencilla: "¿Toda casa es un hogar?", Pero sirve de umbral para una distinción que Martínez Novoa convierte en el eje de toda la obra, la diferencia entre familia refugio y familia falso refugio. Ante esta situación, la psicóloga propone una sola pregunta para distinguir entre ambas: "¿Puedes ser tú mismo sin miedo a perder el amor de los demás? En una familia refugio puedes equivocarte, enfadarte, pensar distinto… y el vínculo sigue ahí. En una familia falso refugio muchas veces el cariño depende de que cumplas un papel para mantener la armonía."

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La aparente funcionalidad de estas familias es precisamente lo que las hace difíciles de identificar. "Desde fuera puede parecer una familia muy cercana, muy pendiente unos de otros. Pero por dentro muchas veces las personas sienten que para que todo esté bien tienen que cumplir un papel", explica la autora. El mecanismo de control, añade, no suele aparecer como conflicto abierto sino como gestión emocional sutil, con la culpa activándose cuando alguien quiere tomar distancia ("nos vas a hacer sufrir", "después de todo lo que hemos hecho por ti"), el afecto que mejora o se enfría según el grado de cumplimiento de las expectativas, o la preocupación que se convierte en presión constante.

Todo esto, explica Martínez Novoa, se transmite en gran parte de forma involuntaria. "El equipaje emocional heredado es todo lo que aprendimos sobre el amor, el conflicto o el valor propio en nuestra familia… y que llevamos encima sin darnos cuenta cuando crecemos. No es solo lo que nos dijeron, sino también lo que vimos, lo que se calló y cómo se reaccionaba en casa cuando alguien estaba triste o enfadado." 

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Detalle de la portada de 'Familias que duelen (sin querer)

Ese aprendizaje silencioso se produce a través de lo que la autora llama "cintas transportadoras", ya que aprendemos observando cómo los padres gestionan el conflicto. También son importantes las narrativas familiares, aquello de quién es "el fuerte", quién es "el complicado", de la misma forma que los patrones de comunicación, por ejemplo si se basan en silencios o reproches, se convierten también en el modelo.

El peso de esos patrones no es solo emocional. El Estudio de Harvard sobre el Desarrollo de Adultos, que comenzó en 1938 y sigue en curso, ha demostrado que la calidad de las relaciones cercanas es el factor más determinante para la salud y la longevidad, por encima del dinero, el estatus o incluso la genética. Es un hallazgo que respalda directamente la tesis del libro, refutando así que el tipo de vínculos en que se crece importa, y mucho.

Los roles y su precio

En estas familias "cada miembro, sobre todo los hijos, ocupa un lugar que permite que la estructura familiar se mantenga sin desestabilizarse. El hijo ejemplar cubre el caos, la cuidadora emocional calma todo lo que no se nombra, el rebelde dice lo que nadie se atreve a decir…" Sin embargo, mantener estos papeles tiene un coste, pero de manera asimétrica. Los más complicados serían el papel de hijo ejemplar, que aprende que su valor depende de no fallar y de no generar conflicto, y el de la cuidadora emocional, que escucha, media e intenta que nadie se enfade demasiado, y que aprende muy pronto a estar pendiente de los demás y muy poco de sí misma. "Son roles que, desde fuera, incluso se ven como algo positivo, pero que, a largo plazo, pueden hacer que la persona viva más pendiente de mantener el equilibrio familiar que de descubrir quién es realmente."

Para solucionar estos problemas no hay una fórmula mágica, ni tampoco una solución inmediata, sino que introduce el concepto de distancia exacta saludable (DES): "Significa que puedes estar en contacto con tu familia sin perderte a ti mismo en el proceso. Cuando la distancia es saludable, no sales constantemente agotado, lleno de culpa o cuestionando tus decisiones." La diferencia con la evitación, matiza la autora, es que la evitación está llena de miedo al conflicto. La distancia saludable no elimina los conflictos, pero sí permite que la relación exista sin renunciar a la propia autonomía.