'Nonna maxxing', ¿por qué los jóvenes ven ahora a la abuela italiana como un gurú de la buena vida?
Esta tendencia consiste en imitar la rutina de una nonna italiana: caminar, cocinar sin prisa y almorzar durante horas
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La generación Z ha decidido que el secreto para vivir más no está en los suplementos ni en los relojes inteligentes, sino en imitar la rutina de una nonna italiana: caminar, cocinar sin prisa y almorzar durante horas. Ahí está el secreto de la longevidad. Hay una paradoja deliciosa en que la generación más hiperconectada de la historia haya encontrado su última utopía en la figura menos digital imaginable: la nonna, esa abuela mediterránea que riega los geranios, amasa la pasta y desconoce olímpicamente qué es una notificación.
El fenómeno se llama nonna maxxing, y aquí el uso de la palabra italiana no es casualidad, ya que no se trata de emular a cualquier abuela, sino concretamente a la nonna mediterránea, imaginada viviendo plácidamente en una granja de la Toscana o junto al mar en Campania, depositaria de una longevidad que ningún otro arquetipo abuelil puede acreditar, y constituye, dentro del frondoso ecosistema de tendencias de autooptimización juvenil, una insólita enmienda a la totalidad: optimizarse, sí, pero hacia atrás.
La tendencia 'Nonna maxxing'
El concepto saltó a la conciencia colectiva digital cuando una marca de cosmética orgánica compartió un carrusel en el que presentaba este estilo de vida soleado como el antídoto perfecto contra la vida contemporánea estadounidense. El catecismo de la nonna perfecta incluye beber agua mineral en botellas de cristal, poseer menos cosas, el dolce far niente, nada de redes sociales, sonreír a desconocidos, caminar a todas partes, cocinar con grasas y productos frescos, hacer recetas generacionales, llevar camisones de algodón, ventilar la ropa de cama y realizar almuerzos prolongados con amigos.
A diferencia del looksmaxxing o el sleepmaxxing, tendencias obsesionadas con maximizar la apariencia o el sueño mediante protocolos cuasi militares, aquí la tendencia invierte la intención, de forma que consiste en desconectarse, en una rebelión silenciosa contra la comida procesada, la ropa de poliéster y las prisas perpetuas.
El psicoterapeuta Doriel Jacov lo diagnosticaba con precisión: "muchos jóvenes han sido profundamente afectados por años de estimulación digital constante y una cultura que enfatiza la productividad", y la tendencia "refleja un deseo profundo de simplicidad y conexión emocional en un mundo que a menudo resulta abrumador e inestable".En esta línea, un informe de MetLife cifra en el 46% los trabajadores de la generación Z que padecen estrés habitual.
¿Y la ciencia?
Aquí la tendencia pisa terreno sorprendentemente firme, y lo pisa en suelo italiano. Italia figura sistemáticamente entre los países más longevos del mundo y Cerdeña ostenta plaza en la exclusiva lista de las Blue Zones, esos enclaves donde la gente supera rutinariamente los cien años. Existe además un estudio de 2025 publicado en el American Journal of Preventive Medicine que afirma que quince minutos diarios de caminata enérgica bastan para reducir el riesgo de muerte prematura, y precisamente caminar es una parte importante de esta ecuación.
La tendencia tiene incluso un rostro: Licia Fertz, la influencer nonagenaria de Trieste es una de las principales inspiradoras del fenómeno, y ha sido incluida entre las 100 Mujeres de la BBC por su lucha contra el edadismo. Sus máximas son de una contundencia desarmante: "nunca te pienses como vieja: naces joven", arreglarse cada mañana porque "presentarse bien es un acto de amor propio", y la advertencia de que el aburrimiento es "lo único que verdaderamente te envejece".
El secreto de la longevidad
El tsunami nonnesco ha desbordado incluso el perímetro del bienestar para colonizar moda y decoración. Los expertos describen una estética maximalista de crochet, encajes, brocados, mantas tejidas a mano y estampados florales, donde la consultora Alejandra Boland sitúa la clave del éxito "en su ironía, la de tomar elementos fuertemente asociados a la tercera edad y volver a interpretarlos con la frescura y la irreverencia de las nuevas generaciones".
La moraleja de todo esto tiene su miga, ya que aquello que la modernidad tachó de anticuado (el paseo sin podómetro, el guiso de horas, la sobremesa infinita) resulta ser, según la última criatura viral de internet, el más sofisticado de los tratamientos antienvejecimiento. Y si la receta lleva denominación de origen italiana, no es por capricho estético: es porque las nonnas llevan generaciones demostrando, sin saberlo, lo que las Blue Zones tardaron décadas en cuantificar.
