"Ya no tengo nada en común con mi amiga": la psicóloga Laia Sabaté explica cómo conservar una amistad tras atravesar distintos cambios vitales

Hay amistades que duran toda la vida pero, ¿cómo mantenerlas a flote? Según la psicóloga Laia Sabaté la clave está en cómo se adaptemos a los cambios vitales
Los amigos no siempre son para siempre: "Cerrar una amistad no tiene por qué implicar una ruptura abrupta"
En el año 1995 se estrenó en España, 'Amigas para siempre' ('Now and Then', 1995), una película protagonizada por Melanie Griffith, Rita Wilson, Rosie O'Donnell y Demi Moore. La trama daba comienzo con el reencuentro en su pueblo natal de cuatro amigas de la infancia que se reunían porque una de ellas estaba a punto de dar a luz a su primer bebé. Aquellas amigas que pasaron su infancia y adolescencia en Shelby, Indiana, ahora ya superaban la treintena y recordaban juntas qué sucedió en el verano de 1970 y cómo sus vidas habían transcurrido desde entonces. De hecho, hace dos años las protagonistas de la película se reunieron antes las cámaras para acompañar a Demi Moore en el estreno de 'La Sustancia'.
La trama de la película es una excusa para hablar de la amistad y de cómo el paso de los años la moldea. Las amigas y amigos son la familia que escogemos, pero no siempre es tan duradera como quisiéramos o como esperamos. Sobre todo, cuando hablamos de amigos que nos acompañan desde la infancia. ¿Se pueden conservar? ¿Qué impide que así sea? Consultamos a una experta en la materia, la psicóloga sanitaria y forense, especializada en relaciones y overthinking, Laia Sabaté, también autora de 'Cómo dejar de darle vueltas a todo' (Bruguera, 2026). Cuando una amistad de largo recorrido se enfría puede ser muy doloroso, porque esa persona que te ha acompañado durante tantos años puede resultarte una extraña.
Esto ocurre con frecuencia en momentos de cambios vitales importantes, como cuando llega la maternidad, por ejemplo. Muchas mujeres aseguran que el hecho de que una de las dos amigas no sea madre influye en que esa amistad pueda seguir un buen transcurso. "Cuando por ejemplo, estábamos acostumbrados a vernos cada día y, de repente, la otra persona tiene pareja, suele darse también un cambio importante en la rutina como amigas/os. También ocurre por el propio desarrollo de la vida, empezamos a trabajar, tenemos menos tiempo, vamos más cansados y cambiamos a lo largo de los años de gustos, de apetencias y de rutinas. Es difícil, en realidad, sostener la amistad a lo largo de los años. Lo más importante es que haya comunicación, límites y tacto", subraya Laia para la web de 'Informativos Telecinco'.
De encontrarnos en esa situación, ¿qué podemos hacer? Pues bien, lo que ella aconseja es comunicárselo a la otra persona. Es decir, apostar por el diálogo, la base de cualquier relación sana. "Si no lo hacemos la otra persona puede notarnos distante y sentir que es su culpa o que ha hecho algo mal. Necesitamos ser honestos en nuestras relaciones y darle a la otra persona la oportunidad de reparar, de hablar y de ver si hay solución. Siempre y cuando no estemos hablando de casos graves de negligencias". En este caso, ella además añade que hay varios puntos que debemos tener en cuenta en este tipo de conversaciones. Son los siguientes:
- El primero es siempre hablar con respeto y tacto.
- El segundo punto es solo decir lo que realmente necesitamos que se cambie o que hablemos. "No se trata de abrir el cajón de “todo lo que me molesta en el otro” sino de ir a lo que es verdaderamente importante, es decir, elegir las batallas".
- El tercero es diferenciar lo que necesitas de la otra persona a lo que deseas. "A veces nos gustaría que los demás fueran diferentes en muchos ámbitos, porque por pedir que no quede. Eso no significa que necesitemos que sean otra persona, quizá solo necesitamos que mejoren en uno de los aspectos que nos molestan".
La ruptura de una amistad: qué hacer si llega
Hay momentos en los que una amistad puede ser irreconciliable o que atraviese un momento realmente de guerra fría, en el que ninguno de los bandos parece que vaya a ceder. Según explica Laia Sabaté las consultas sobre amistad que suele recibir son acerca de diferencias que se generan en la manera en la que cada uno quiere vivir la amistad conforme pasan los años o problemas de comunicación y exigencia en las relaciones de amistad. "El primer caso es muy común ya que a menudo, el paso de los años nos coloca ante situaciones nuevas, contextos distintos y no sabemos bien cómo seguir siendo amigos sin poder vernos tanto, pensando diferente o teniendo rutinas que no encajan del todo. En el segundo caso, normalmente son relaciones que nunca han tenido una buena base del todo, donde ha habido mucho fusionamiento o falta de sinceridad entre lo que cada una de las personas sentía y, finalmente, la relación se erosiona mucho porque sienten que ya no pueden seguir siendo amigos/as".
Si has sufrido alguno de los casos, habrás notado que quizá no dejas de darle vuelta, incluso que llegas a obsesionarte o cogerle manía a esa amiga a la que tanto querías. Todo lo que hace te molesta. ¿Es tu caso? En este sentido, parece que también es algo habitual, ya que son estrategias que usamos para intentar recuperar el control de lo que nos preocupa o causa malestar. "Lo que recomiendo y suele funcionar mejor, es dejarnos sentir el malestar, marcarnos un tiempo de descanso sin revisarlo para que, cuando sintamos que estamos mejor reguladas, podamos pensar con más claridad. En el momento del pico de malestar no es el mejor momento ni para tomar decisiones ni para hacer grandes reflexiones. Recomiendo hablarlo con alguien que sea seguro para esa persona, salir a andar, despejarse. Pero no seguir la conversación ni tomar decisiones respecto a la amistad en plena discusión".
"Depende de las dos partes, pero el tacto es el ingrediente principal para que las cosas salgan bien o lo menos mal posible"
Si no tiene solución, lo más probable es que se produzca una ruptura, y puede ser igual de dolorosa que la ruptura con una pareja porque ambas implican un proceso de duelo. "Desde el punto de vista neurobiológico y emocional, no existe una diferencia sustancial entre la ruptura con una pareja y la de una amistad cercana. La intensidad del dolor no depende del tipo de vínculo, sino del grado de implicación emocional, la duración de la relación y el rol que esa persona ocupaba en nuestra vida. De hecho, algunas amistades pueden haber sido más estables y profundas que muchas relaciones de pareja", subrayaba a la web de Informativos Telecinco Yoli Gimeno, una de las psicólogas expertas de la plataforma Somos Estupendas, especializada, entre otras cosas, en relaciones de dependencia desde que abrieran consulta en 2020.
Si se produce una ruptura vamos a necesitar tiempo y espacio. Y, si se puede, vamos a tener que hablarlo con la otra persona desde la máxima sinceridad posible. El objetivo es que el vínculo se transforme o se diluya sin resentimientos, aunque también puede requerir una conversación explícita para lograr un cierre real. ¿Cómo conseguimos, entonces, que esa relación de amistad se cierre de forma cordial y sin que suponga un gran sufrimiento? "Depende de las dos partes, pero el tacto es el ingrediente principal para que las cosas salgan bien o lo menos mal posible. Hablar a la otra persona con tacto, sin decir cosas que sabemos que son hirientes si podemos hacerlo, es importante para que guardemos un buen recuerdo de la otra persona. Y sobre todo que escuchemos a la otra persona y no solo nos sentemos a decir la nuestra", recomienda la psicóloga Laia Sabaté.
