Bienestar

Cómo reducir la barriga que te sale en la menopausia, según Boticaria García: "No se va haciendo abdominales"

Boticaria García desgrana tres estrategias que realmente funcionan para reducir la barriga. Dale al Play
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A menudo la menopausia trae consigo un invitado indeseado. Esa grasa que antes parecía repartirse con cierta discreción empieza a instalarse, con toda la confianza del mundo, en el abdomen. Muchas mujeres sienten que siguen comiendo igual y que incluso hacen más ejercicio que antes y, aun así, el pantalón protesta. No es una ilusión ni falta de fuerza de voluntad. Detrás hay una combinación de cambios hormonales y metabólicos que Boticaria García explica en una nueva entrega de 'Los 10 mandamientos de la mujer de hierro'.

Durante los años fértiles la grasa prefiere instalarse en la zona gluteofemoral, donde los estrógenos la mantienen bastante cómoda. Pero cuando la menopausia reduce de forma importante la producción de estas hormonas, cambia el código postal a la zona abdominal.

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"Esta grasa sí que es peligrosa porque está muy cerca de órganos delicados", advierte la coautora de 'Mujeres de hierro' (Planeta). La grasa visceral produce sustancias inflamatorias y se relaciona con un mayor riesgo de resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedad cardiovascular.

Menos músculo, menos gasto energético

Aquí aparece el segundo protagonista de la historia. A partir de los 40 años comenzamos a perder masa muscular de forma progresiva, un proceso que se acelera durante la transición menopáusica. "Con menos músculo también tenemos menos mitocondrias, es decir, menos calderas donde quemar la energía. Y si quemamos menos energía tenemos más acumulación de grasa. Grasa que se va directa al abdómen", explica la divulgadora.

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Como si los cambios hormonales no fueran suficientes, también entra en escena otro actor con bastante carácter: el cortisol. Esta hormona ayuda al organismo a responder frente al estrés. El problema aparece cuando permanece elevada durante largos periodos.

Y al cortisol le encanta favorecer el almacenamiento de grasa precisamente en la zona abdominal, además de aumentar el apetito, especialmente hacia alimentos muy energéticos y ricos en azúcar o grasa.

Uno de los mayores errores es pensar que la barriga de la menopausia aparece porque las mujeres "se descuidan". La evidencia científica muestra que existe una auténtica reprogramación hormonal y metabólica. Eso no significa que sea inevitable ganar grasa abdominal. De hecho, hay hábitos y estrategias que ayudan a reducirla. Boticaria Garcia desgrana las tres principales en el vídeo de arriba.

"¿Por qué tengo picores ahí?"

Picor, escozor, sensación de sequedad o molestias durante las relaciones sexuales son algunos de los fastidiosos mensajes que envía la zona íntima. Y muchas veces tiene que ver con el síndrome genitourinario de la menopausia, fácil de confundir con una infección de orina y, por tanto, fácil de tratar erróneamente.

Evitar productos perfumados o irritantes para la higiene genital, utilizar lubricantes o hidratantes vaginales cuando estén indicados, mantener una vida sexual activa o "limpiarse hacia atrás" son algunas de las recomendaciones para manejar mejor estos síntomas.