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La jubilación puede esperar: buscan voluntarios para vivir en una isla griega a cambio de cuidar gatos callejeros

Gatos
Vivir en una isla paradisíaca a cambio de cuidar de gatos abandoandos. Getty Images
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En ocasiones el cuerpo nos pide viajes distintos al típico de visitar varias ciudades durante una semana o diez días, fotografiar sus emplazamientos más emblemáticos y regresar a casa. A veces uno busca romper con la rutina y probar durante un tiempo una forma de vida completamente distinta. Por ejemplo, irse todo un mes a una paradisíaca isla griega para disfrutar de sus placeres y, "de paso", cuidar de unos cuantos gatos callejeros.

La organización de protección felina Syros Cats es la responsable de esta iniciativa que ofrece a los voluntarios la posibilidad de pasar al menos 30 días en la isla de Syros, en el archipiélago de las Cícladas, colaborando en el cuidado de gatos abandonados y rescatados a cambio de alojamiento, desayuno y suministros básicos.

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No se trata, por tanto, de unas vacaciones gratuitas ni de un empleo remunerado, sino un programa de voluntariado en el que el tiempo y el trabajo se intercambian por alojamiento y algunas prestaciones.

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La propuesta está abierta a todo tipo de edades por encima de los 18 años, pero resulta especialmente atractiva para quienes han cumplido los 50 y disponen de cierta flexibilidad para viajar. También para personas que, después de una jubilación, un cambio profesional o simplemente una etapa vital en la que apetece hacer algo diferente, prefieren pasar unas semanas viviendo un destino en lugar de limitarse a visitarlo.

Syros, una isla para vivirla despacio

Syros es la capital administrativa de las Cícladas y una isla con un carácter diferente al de los grandes destinos turísticos griegos. Syros Cats desarrolla su actividad allí y trabaja con gatos callejeros y rescatados mediante alimentación, atención veterinaria, medicación y programas de esterilización.

Más allá del paisaje del Egeo, la gracia de la experiencia consiste en adoptar durante unas semanas una rutina muy específica. Levantarse temprano, ocuparse de los animales, conocer a otros voluntarios de distintos países y disponer después del día para descubrir la isla, bañarse, caminar, leer o simplemente sentarse frente al mar.

La organización establece como referencia unas cinco horas de trabajo al día durante cinco días a la semana. Eso sí, el trabajo exige bastante más que acariciar gatitos. La actividad principal comienza a las 8 de la mañana e incluye alimentar a los gatos con necesidades especiales, a los que permanecen en recintos y a los que viven en el exterior, además de atender a los gatos de las calles y las playas.

También hay que limpiar bandejas sanitarias, cambiar agua y camas, lavar recipientes, barrer y fregar las zonas donde están los animales y mantener ordenados los espacios.

Y sí, también hay tiempo para los mimos. La propia organización señala que siempre hay gatos que necesitan socialización, caricias, juego o compañía, mientras que los cachorros pueden requerir atención para acostumbrarse al contacto humano antes de ser dados en adopción.

El trabajo no termina necesariamente con la labor de la mañana. Existe una ronda vespertina antes de anochecer para revisar comida, agua, bandejas, medicación y la recogida de los gatos en los lugares correspondientes para pasar la noche. También pueden surgir tareas como acompañar animales al veterinario, colaborar en capturas para esterilización, descargar suministros o realizar labores de jardinería.

Todo esto es importante tenerlo en cuenta antes de hacer las maletas. Hay limpieza, esfuerzo físico, horarios y responsabilidades.

Qué recibe el voluntario

A cambio de la colaboración Syros Cats proporciona cama, desayuno y suministros básicos, pero el voluntario debe asumir el coste del viaje hasta la isla y comprar su propia comida durante su estancia en ella.

El alojamiento tampoco equivale a disponer de una villa privada con piscina frente al Mediterráneo, por si alguno lo estaba imaginando demasiado idílico. Actualmente los voluntarios comparten vivienda, aunque cada persona dispone de su propia habitación y comparte cocina, cuarto de baño y zonas comunes con otros dos o tres participantes.

Requisitos y detalles prácticos

Syros Cats busca personas maduras, autónomas, responsables y con suficiente capacidad física. Eso hace que una persona de 50, 60 o más años no deba interpretar su edad como un inconveniente. Al contrario, la experiencia profesional y vital, la responsabilidad y la capacidad para desenvolverse de manera autónoma pueden jugar a su favor.

Eso sí, hay que ser realista con las exigencias físicas. Limpiar, barrer, transportar arena, manipular recipientes, trabajar en exteriores y atender animales enfermos forma parte de la rutina. La organización advierte además de que al tratarse de un entorno rural hay que tener precaución, especialmente en el exterior, donde puede haber insectos, escorpiones o serpientes.

Quienes tengan experiencia como auxiliares veterinarios o en el manejo de gatos ferales son especialmente bienvenidos, aunque no es imprescindible contar con formación veterinaria. Se aceptan amantes de los gatos que sean fiables, puntuales y estén dispuestos a ensuciarse las manos.

Hay varios detalles prácticos que conviene valorar antes de presentar una candidatura. Por ejemplo, la estancia mínima es de un mes. Y quienes no dispongan de cobertura sanitaria europea deberían contratar un seguro de viaje. Para ciudadanos de fuera de la UE se aplican las reglas del espacio Schengen. Tampoco se pueden llevar niños ni mascotas propias.

Y, lo más importante, las solicitudes para 2026 están cerradas, pero la propia Syros Cats ha anunciado que las candidaturas para 2027 se abrirán este mes de septiembre, por lo que es recomendable seguir sus redes sociales para conocer la fecha concreta. Por tanto, sí es buen momento para revisar fechas, calcular el presupuesto del viaje y la estancia, comprobar la cobertura sanitaria, valorar la propia condición física y pensar si estamos dispuestos a emprender la aventura.