Mario, el abuelo que lleva más de 20 años cuidando a los gatos de Granada, busca un hogar donde no sentirse solo: “Todo el mundo le quiere mucho”

Mario, el abuelo que lleva más de 20 años cuidando a los gatos de Granada, busca un hogar donde no sentirse solo: “Todo el mundo le quiere mucho”
Mario, el vecino de Granada con 78 años más conocido como el "Abuelito de los gatos". Redacción Andalucía
  • A sus 87 años, continúa recorriendo las calles con su andador para alimentar a decenas de gatos, pero hoy es él quien necesita ayuda

  • Una campaña solidaria lanzada en redes sociales pide encontrar una familia o un hogar donde pueda vivir junto a su inseparable gata

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Mario, con su andador, una bolsa de comida y una constancia inquebrantable, a pesar de su edad, sigue dedicando gran parte de su vida a cuidar de los gatos que viven en distintas colonias felinas de Granada. Conocido por muchos vecinos como "el abuelito de los gatos", Mario nunca ha faltado a su cita diaria con estos gatitos, a los que cuida sin descanso como si fueran de su familia. 

Ni la edad, ni las dificultades para caminar, ni el frío del invierno o el calor del verano han impedido que siga saliendo cada día para llevar alimento y agua a los gatos. A sus 87 años, continúa haciéndolo con la misma dedicación.  

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Una vida marcada por la soledad 

Un abuelo entrañable, cuya única compañía, es la de su gata con la que vive desde hace tres años. Como él mismo la describe, “es una gata mansa, muy buena” que duerme en un cajón y que a medianoche se va con él a su cama. “Es un dulce” dice Mario cuando se refiere a ella. 

Mario perdió hace años a su esposa y, posteriormente, encontró compañía en Jacinto, un amigo con quien compartía vivienda y su día a día. Ambos vivían en una casa de alquiler de dos plantas, donde se apoyaban mutuamente y afrontaban juntos unos años marcados por la soledad, cuando la compañía resulta más necesaria que nunca. Sin embargo, la muerte de Jacinto volvió a dejar a Mario completamente solo.  

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Aunque en el barrio donde vive, todos le conocen y se preocupan por él, Mario vive solo y las personas que le quieren temen que algún día le pueda pasar algo, como nos cuenta Lola. 

Una red de apoyo para Mario 

Desde hace unas semanas, un grupo de vecinos y conocidos de Mario se han movilizado y han iniciado una campaña difundida a través de redes sociales para ayudar a este abuelo que no tiene familia.  

Según Lola, una de las personas que están detrás de esta iniciativa, piden una solución para un hombre bueno, que debido a su edad no debería estar solo. “Todo el mundo le quiere mucho” nos cuenta esta mujer. Asegura que es un vecino al que todos ayudan “Pero no tiene edad de vivir solo, necesita que alguien esté pendiente suya”. 

Hace tan solo unos días, gracias a la solidaridad ciudadana se consiguieron reunir los 600 euros que necesitaba con carácter urgente, un objetivo que los impulsores de la iniciativa han agradecido públicamente. Pero la vivienda que se había localizado para él finalmente no ha podido materializarse, por lo que Mario sigue necesitando un lugar donde vivir. 

Según explican las personas que están colaborando con su caso, no se busca únicamente un techo. El objetivo es encontrar un hogar en el que pueda sentirse acompañado y seguro, sin tener que separarse de su gata, la única compañía que tiene. 

Un llamamiento a la solidaridad 

Como nos cuenta Lola, Mario puede contribuir económicamente a sus gastos y al pago de una habitación. Lo que necesita es una familia, una persona o un entorno donde pueda compartir el día a día y recuperar parte de la tranquilidad que necesita a su edad. 

Los promotores de la campaña consideran que quizá exista alguna persona mayor que también viva sola y desee compañía, una familia con espacio disponible o alguien dispuesto a tender la mano a quien durante años ha dedicado su tiempo a cuidar de otros seres vulnerables. 

Soledad no deseada 

La historia de Mario ha reabierto en redes el debate sobre la soledad no deseada que afecta a miles de personas mayores. Mayores que trabajaron durante toda su vida, contribuyeron a la sociedad y que, con el paso de los años, terminan enfrentándose a situaciones de vulnerabilidad. 

La historia de Mario es, para muchos, un ejemplo de generosidad silenciosa, siempre cuidando a su colonia de gatos. Un hombre que ha pasado gran parte de su vida pendiente de los animales abandonados y que ahora necesita que la sociedad responda con la misma solidaridad que él ha demostrado durante años. 

Porque, en ocasiones, la ayuda más valiosa es ofrecer compañía, tiempo y un lugar al que poder llamar hogar.