Cuidado de la piel

Cómo elegir la crema solar después de los 50 según tu tipo de piel

Cómo elegir la crema solar después de los 50 según tu tipo de piel
La crema solar es crucial para preservar la calidad de la piel. Getty Images
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A partir de los 50, la crema solar deja de ser solo una cuestión de evitar las quemaduras. También es una de las mejores herramientas para preservar la calidad de la piel, prevenir nuevas manchas y limitar el fotoenvejecimiento. Y es aún más importante durante el verano, cuando la piel está más expuesta a la radiación solar por el aumento de actividades al aire libre, viajes y cambios de rutina.

Eso no significa que haya que comprar la crema más cara ni necesariamente la que anuncie más propiedades. La elección tiene bastante más que ver con conocer nuestra piel y, sobre todo, con escoger un protector que vayamos a utilizar en cantidad suficiente y con la frecuencia necesaria.

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Para que resulte eficaz, conviene tener en cuenta también la presencia de manchas o acné y el uso de determinados medicamentos, ya que todos estos factores modifican la tolerancia al sol y la respuesta cutánea.

“Elegir una crema solar no debería reducirse a escoger el FPS más alto. Ese factor es importante, pero también lo es que el producto se tolere bien, se extienda de forma correcta y se reaplique cuando corresponde. Un fotoprotector que resulta incómodo acaba usándose en menor cantidad o con menos frecuencia, y eso reduce la protección real”, explica Cristina Villegas, jefa de servicio de Dermatología del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja.

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“En personas mayores conviene simplificar la rutina sin perder eficacia. Una textura fácil de extender, un envase manejable y una pauta clara ayudan mucho más que una recomendación compleja. La protección solar debe integrarse en la salida diaria, no reservarse solo para la playa o la piscina”, señala Miriam Piqueras, directora médica de Sanitas Mayores.

piel seca piel grasa

Algunas claves para elegir y utilizar un fotoprotector son las siguientes, según los expertos de Sanitas:

Elegir un protector de amplio espectro

El envase debe indicar protección frente a radiación UVA y UVB. La recomendación de referencia de la Academia Americana de Dermatología es utilizar SPF 30 o superior, de amplio espectro y resistente al agua.

Para una persona mayor de 50 años que pasa buena parte del día al aire libre, tiene la piel muy clara, presenta manchas o simplemente quiere adoptar una estrategia de protección especialmente prudente, un SPF 50 o 50+ puede ser una elección práctica.

Escoger la textura según el tipo de piel

Las pieles grasas o con tendencia acneica suelen tolerar mejores fórmulas fluidas, geles o acabados no comedogénicos. Con los años es habitual que la piel se vuelva más seca. Puede sentirse tirante después de lavarla, descamarse con facilidad o tolerar peor determinados cosméticos. En estos casos conviene buscar un fotoprotector facial de textura cremosa que aporte hidratación y que no deje una sensación excesivamente pesada.

Valorar fórmulas específicas si la piel es sensible

Si la piel se enrojece con facilidad, pica o reacciona ante determinados cosméticos, conviene prestar especial atención a la fórmula. Una opción razonable es elegir productos destinados específicamente a piel sensible y evitar aquellos que provoquen irritación.

Los filtros minerales, como el óxido de zinc o el dióxido de titanio, pueden ser una alternativa en algunas pieles especialmente sensibles. Pero no existe una regla según la cual un tipo de filtro sea universalmente mejor para todas las personas. La tolerancia individual y la formulación completa del producto son determinantes.

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Si un protector provoca escozor persistente, enrojecimiento o una reacción que no desaparece, lo prudente es dejar de utilizarlo y consultar con un dermatólogo, especialmente si la reacción se repite con distintos productos.

Tener en cuenta las manchas y la luz visible

Las manchas oscuras son una de las preocupaciones más habituales cuando hablamos de piel madura. En pieles con melasma o hiperpigmentación, los protectores con color aportan una barrera adicional frente a parte de la luz visible, que también interviene en algunas alteraciones pigmentarias. Esta elección debe combinarse con una protección UVA/UVB alta y hábitos de exposición prudentes.

Revisar si se toman medicamentos o tratamientos dermatológicos

Algunos medicamentos y tratamientos dermatológicos, incluidos ciertos retinoides, exfoliantes ácidos y fármacos fotosensibilizantes, pueden aumentar la sensibilidad cutánea a la radiación solar.

La cantidad importa tanto como la elección

Una de las razones por las que una crema solar puede proteger menos de lo esperado no está en la fórmula, sino en que se utiliza demasiado poca. Para el cuerpo, la referencia de la Academia Americana de Dermatología es aproximadamente una onza, unos 30 gramos, para cubrir las zonas expuestas de un adulto. Para el rostro, la cantidad necesaria debe ser generosa y cubrir completamente la superficie expuesta.

Cuidado de la piel

También hay que recordar que el protector se debe aplicar antes de salir al exterior y reaplicar aproximadamente cada dos horas cuando se permanece al aire libre. Si se nada, se suda o se utiliza una toalla, hay que volver a aplicarlo aunque todavía no hayan transcurrido esas dos horas.

El protector solar no debería vivir solo en la bolsa de playa

Este quizá sea el cambio de mentalidad más importante después de los 50. La crema solar no debería reservarse para agosto, la piscina o los días de vacaciones. La radiación ultravioleta está presente también durante las actividades cotidianas al aire libre. Pasear, hacer deporte, trabajar en el jardín o sentarse en una terraza también supone exposición solar.

Por eso los dermatólogos recomiendan incorporar la fotoprotección a la rutina diaria cuando se va a estar al aire libre. Y la protección no termina en el bote de crema. Buscar la sombra, utilizar sombrero de ala ancha, ropa que cubra la piel y gafas de sol con protección UV son medidas complementarias. La protección solar funciona mejor cuando se combinan varias estrategias.