La regla de oro de Arnold Schwarzenegger para ser feliz a los 79 (y no tiene nada que ver con el dinero)

Para el actor, la felicidad no depende del dinero, premios o reconocimientos, sino de algo mucho más sencillo
Su rutina para mantenerse fuerte a los 78: "Soy adicto a esa victoria diaria"
A sus 79 años, Arnold Schwarzenegger ha llegado a una conclusión que contradice buena parte de lo que muchos asocian con el éxito. La felicidad no se encuentra en la acumulación de dinero, premios o reconocimientos, sino en algo mucho más sencillo pero también más esencial.
La reflexión la compartió el actor, exculturista y exgobernador de California en una entrega de su boletín digital 'The Pump Daily' que hablaba de la relación entre dinero y felicidad. El punto de partida era una investigación que analizaba hasta qué punto el nivel de ingresos aumenta el bienestar.
Schwarzenegger acepta que el dinero tiene una utilidad indiscutible, pero establece una frontera muy clara entre confort y felicidad, y recuerda que una persona puede vivir con todas las comodidades y seguir profundamente infeliz. "Se puede ser la persona más rica del mundo y aun así estar profundamente deprimido", escribe.
El dinero ayuda, pero no responde a la pregunta más importante
Por supuesto, el protagonista de 'Terminator' no demoniza el dinero. "Creo que todos deberíais tratar de ganar tanto como queráis", puntualiza, pero eso puede no ser suficiente. "He conocido a mucha gente infeliz, enfadada y rica", advierte. Así que si, pese a disponer de dinero en abundancia y toda clase de comodidades continúa faltando algo, probablemente haya que buscarlo en otra parte.
"Necesitas encontrar un propósito. Necesitas ser útil", resume Schwarzenegger, para quien sentirse necesario y saber que uno está aportando algo tiene un valor que el dinero no puede comprar. Y no habla necesariamente de grandes causas ni de gestas extraordinarias. Ser útil puede significar cuidar de alguien, ayudar a un vecino, aportar experiencia a los demás o simplemente haber bien un trabajo que beneficia a otras personas.
Una de las historias que mejor explica esta filosofía ocurrió a finales de los años setenta. "Fui a entrenar a atletas de las Olimpiadas Especiales en Wisconsin por primera vez y regresé al hotel sintiéndome genial. Hablo de una alegría pura. Me senté y pensé: '¿Por qué estoy tan feliz? Hoy no he ganado nada. No he recibido ningún premio'. Había aportado algo. Me sentí útil. Esa es la verdadera felicidad", cuenta.
La anécdota muestra que su concepto de felicidad no depende necesariamente de alcanzar una meta. El propio Schwarzenegger ha pasado buena parte de su vida persiguiendo objetivos enormes, desde convertirse en campeón de culturismo hasta conquistar Hollywood o entrar en política. Pero, cuando habla de satisfacción personal, sitúa el foco en otro lugar. No basta con conseguir algo. También importa para qué sirve lo que hemos conseguido.
Primero una visión
Esa idea conecta con una reflexión que ha repetido en otras ocasiones. En 'Be Useful', su libro de 2023, explica que su padre convirtió el concepto de utilidad y "ayudar a la gente" en una especie de principio rector desde su infancia.
Hay otra pieza fundamental en esta filosofía y tiene que ver con la visión personal. En el mismo texto de 'The Pump Daily', Schwarzenegger recuerda sus primeros años como culturista, cuando trabajaba como albañil junto a Franco Columbu mientras entrenaba y acudía a clases. No tenía el dinero que tendría después, pero sí tenía una idea muy clara de hacia dónde quería ir: “Tenía una visión. Creo que esa es la clave de la felicidad".

