Aldeas contra la demencia: cuando los cuidadores hacen de vecinos y tenderos
A quince minutos en tren de Ámsterdam viven desde 2009 unas 188 personas mayores en una comunidad cerrada de 27 casas. También hay iniciativas en Francia y en Estados Unidos, pero ninguna en España
Adiós a las residencias de personas mayores: así te van a cuidar dentro de una década
En un barrio residencial de Weesp, a quince minutos en tren de Ámsterdam, viven desde diciembre de 2009 unas 188 personas mayores en una comunidad cerrada de 27 casas con supermercado, restaurante, peluquería, cafetería, cine y plazas ajardinadas. Lo peculiar del lugar es que todos sus habitantes tienen un grado avanzado de demencia. A pesar de ello, todos se mueven libremente por las calles del recinto, hacen la compra, toman café en el bar o van al teatro.
Esto mientras están siendo atendidos por 250 profesionales sanitarios entre médicos, psicólogos, enfermeros y cuidadores, que trabajan sin bata blanca y actúan como vecinos, tenderos, camareros del propio barrio, tratando de preservar la sensación de normalidad en sus vidas. Se llama Hogeweyk y es el primer y más famoso ejemplo de las llamadas "aldeas de la demencia", modelo residencial que sustituye la lógica médica tradicional por una reproducción del entorno cotidiano en el que la enfermedad no define la relación entre las personas.
Cómo funcionan estas aldeas
La idea nació en 1993, cuando el equipo directivo de la residencia geriátrica de Weesp decidió dejar de aplicar el modelo hospitalario clásico y empezó a preguntarse cómo querrían ser atendidos ellos mismos si algún día desarrollaban demencia. La respuesta llegó tras varios años de experimentación y culminó en el diseño arquitectónico definitivo inaugurado en diciembre de 2009.
Sus residentes se distribuyen en casas de seis o siete personas agrupadas según cuatro estilos de vida diferenciados (cosmopolita, tradicional, urbano y formal), con decoración, comida, música y rutinas ajustadas a cada perfil. Cada casa cuenta con dos profesionales, estando uno especializado en cuidados y otro dedicado a las tareas domésticas. No hay horarios rígidos. Cada persona desayuna cuando quiere, se levanta a su ritmo, participa en las actividades que le apetecen. No manejan dinero real, ya que sus gastos están gestionados por sus familiares, aunque sí que pasan por caja como lo harían en cualquier otro lugar.
Los resultados científicos han sido documentados durante más de una década. Los niveles de estrés, ansiedad y depresión de los residentes son muy inferiores a los de las residencias convencionales. Por otra parte, el uso de medicación antipsicótica, habitual para controlar episodios de agitación, se ha reducido drásticamente en Hogeweyk respecto a los centros tradicionales. A esto hay que añadir que la calidad de vida percibida por los propios familiares supera con claridad la de cualquier residencia clásica de perfil equivalente.
Un modelo copiado por el mundo
El modelo ha sido exportado durante los últimos años a varios países con variaciones locales significativas. En Francia, Village Landais Alzheimer abrió sus puertas en junio de 2020 en la ciudad de Dax, capital del departamento francés de las Landas. Diseñado por el estudio danés NORD Architects, alberga entre 108 y 120 residentes distribuidos en cuatro grupos residenciales de aproximadamente treinta personas cada uno, con hogares de siete u ocho habitantes.
Aquí, un centenar de cuidadores y otros tantos voluntarios acompañan a los residentes en las actividades diarias: mediateca, granja, tienda, restaurante, peluquería... El proyecto incluye un estudio científico comparativo con residencias tradicionales que dirige el neurólogo Jean-François Dartigues del Hospital Universitario Pellegrin de Burdeos.
En Estados Unidos, la Fundación George G. Glenner Alzheimer's Family Centers inauguró en 2018 en Chula Vista (California) el primer "dementia village" del país bajo el nombre Glenner Town Square. Se trata de un centro de día de 840 metros cuadrados diseñado por el arquitecto Douglas Pancake que reproduce catorce escaparates ambientados en los años 50 y 60 estadounidenses. Hay bar, biblioteca, cine con palomitas reales, barbería, tienda de mascotas con cachorros.
Su lógica se basa en la llamada terapia de reminiscencia, concepto formulado por la psicóloga Ellen Langer en 1979 sobre el papel positivo de los recuerdos antiguos en el bienestar de personas con deterioro cognitivo. El CEO de la fundación, Scott Tarde, tiene previsto abrir hasta 200 centros Town Square adicionales por todo el territorio estadounidense en colaboración con Senior Helpers.
¿Qué pasa en España?
España no cuenta hasta la fecha con ninguna réplica del modelo Hogeweyk específicamente diseñada para personas con demencia. El propio Eloy Van Hal, director del proyecto holandés, participó en diciembre de 2025 en el Wemind International Forum de Barcelona explicando la filosofía y la trayectoria del modelo, con la esperanza de despertar el interés de las administraciones autonómicas españolas. Pero la aplicación práctica sigue pendiente.
Lo más parecido que existe actualmente en España es el proyecto de Pescueza, un pequeño pueblo de la provincia de Cáceres con menos de 200 habitantes que en 2011 tomó una decisión colectiva para evitar que sus mayores tuvieran que abandonar el pueblo cuando ya no pudieran valerse por sí mismos.
La asociación Amigos de Pescueza, que está gestionada íntegramente por voluntarios, combina centro de día, pequeña residencia, servicios a domicilio y programas de envejecimiento activo dentro del propio pueblo, con atención centrada en la persona y respeto absoluto por su voluntad. No es específicamente un modelo para demencia y no reproduce la estructura de simulación urbana que caracteriza a Hogeweyk, Village Landais o Glenner Town Square. Pero comparte con ellos el principio básico de tener en cuenta que los mayores nunca dejan de ser vecinos.
