Sharon Stone, a los 68 años: "Llevo bastante tiempo en celibato"
La actriz confiesa preferir el celibato a las relaciones fugaces, mientras todavía espera "al amor de mi vida"
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Sharon Stone definió durante los años noventa la imagen de la seducción femenina como pocas actrices lo habían conseguido antes. El cruce de piernas de Instinto básico en 1992, la nominación al Óscar por Casino tres años después, las portadas de revista que la convirtieron en icono absoluto de una década y las apariciones públicas cargadas de una elegancia perfectamente calibrada… Todo ello dejó una imagen de esta mujer tan reconocible que ha acabado marcando su carrera posterior.
Con 68 años ya cumplidos el pasado 10 de marzo, Sharon Stone ha decidido que esa imagen no es ya la que le corresponde. Y lo ha dejado claro en varias intervenciones durante los últimos meses, en las que ha ido ampliando los temas sobre los que se pronuncia sin filtros, hablando así del envejecimiento, el cuerpo, la maternidad adoptiva tardía, la recuperación del ictus que sufrió en 2001 y estuvo años ocultando por miedo a que la industria le retirara los papeles o, más recientemente, el amor y la sexualidad de una mujer madura que ha decidido esperar antes que conformarse.
El último ejemplo de esto ha llegado a través de la conversación de la actriz con Mayim Bialik en el podcast Breakdown, donde responde durante más de una hora a las preguntas de la neurocientífica y actriz de The Big Bang Theory. En un momento dado, la conversación derivó hacia el terreno íntimo con una pregunta directa: si había tenido alguna vez al gran amor de su vida. "He tenido amores en mi vida, pero no creo haber tenido a ese gran amor de mi vida", contestó Stone. Una frase breve y sin dramatismo, que deja claro mucho.
De seductora en el cine a mujer que espera
La conversación empezó con una pregunta sencilla. Bialik quiso saber cómo se describiría Stone en el papel de pareja. La actriz respondió con humor: "Soy una muy buena novia." Y añadió a continuación un matiz de esos que dejan sin palabras: "Aunque hace bastante que no lo soy."
Stone se ha casado en dos ocasiones, con el productor Michael Greenburg entre 1984 y 1990, y con el periodista Phil Bronstein entre 1998 y 2004, y ha tenido dos relaciones de larga duración, con el productor William Macdonald a principios de los años noventa y con el asistente de dirección Bob Wagner poco después. Desde su segundo divorcio, hace ya más de veinte años, no ha vuelto a conocerse ninguna relación pública estable, aunque sí que es cierto que se le han atribuido varios noviazgos breves.
"He sido novia de malos novios y he sido novia de buenos novios", resume con una sonrisa. "He tenido buena suerte, mala suerte y ninguna suerte. Por bastante tiempo no he tenido ninguna suerte."
El celibato como elección
Es ahí cuando la palabra "celibato" aparece en la conversación, y por decisión de la propia Stone. La actriz la usó con un matiz específico, al no intentar referirse a ello como compromiso religioso, ni tampoco tratarse de una renuncia definitiva a su sexualidad. Habla de una elección personal transitoria basada en el hartazgo de las relaciones casuales que le rodearon durante décadas y en la voluntad de esperar hasta que aparezca alguien que le importe de verdad. "He sido célibe durante bastante tiempo porque estoy en el punto en que solo quiero estar con alguien que realmente me importe", afirma. Stone no ha querido revelar la duración exacta de este periodo, limitándose a decir "bastante tiempo".
La reflexión que acompaña a su decisión resulta especialmente clara. La actriz sostiene que sus prioridades cambiaron una vez completada la etapa de crianza de sus tres hijos (Roan Joseph, Laird Vonne y Quinn Kelly, adoptados durante los años dos mil) y que a los 68 años ya no le interesa mantener vínculos afectivos con nadie con quien no exista un lazo emocional profundo. Busca lo que ella define como "compañero de vida", no lo que Hollywood suele ofrecer a las actrices maduras.
Un discurso consolidado
Stone lleva desde 2019 ampliando el registro de declaraciones que se presupone que tiene como figura del cine, y ha empezado a hablar de temas tan importantes como el envejecimiento, el propio cuerpo, el amor y la maternidad tardía adoptiva. Ya en abril de aquel año declaró que estaba "aburrida" de las citas sin sustancia.
En 2022, durante la promoción de sus memorias, tituladas La belleza de vivir dos veces, habló abiertamente del ictus de 2001, de la operación posterior y de las secuelas neurológicas que estuvo años ocultando por miedo a que la industria le retirara los papeles. Este mismo verano ha protagonizado varias apariciones en las que ha reiterado que la soltería a su edad no es un problema pendiente de solución sino una elección con la que se siente cómoda. Ya no importa tanto quién aparezca, sino si que esa persona merezca quedarse.
Pese a su celibato actual, la actriz se mostró optimista sobre sus posibilidades futuras a la hora de encontrar pareja: "Aceptar este tiempo sin pareja forma parte del proceso para encontrar una relación de verdad." Esta frase resume la postura de una mujer que a los 68 años ha decidido dejar de fingir que la búsqueda del amor sigue las reglas de Hollywood.
