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Limpieza

Cómo reordenar la casa para afrontar el síndrome del nido vacío: "Dale una nueva función al dormitorio de tu hijo"

Cómo ordenar la casa para afrontar el síndrome del nido vacío
La Ordenatriz explica en el vídeo qué hacer con los espacios que antes estaban ocupados por nuestros hijos. Dale al Play
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Cuando los hijos se marchan de casa, las habitaciones permanecen pero su significado cambia. Aprovechar esta nueva etapa para reorganizar la vivienda puede convertirse en una forma de recuperar espacios, crear nuevas rutinas y reconciliarse con un hogar que, de pronto, parece demasiado grande y silencioso. La experta en orden y limpieza Begoña Pérez nos explica qué hacer con los espacios que antes estaban ocupados por nuestros hijos en una nueva entrega de 'Cómo ordenar con La Ordenatriz'.

El denominado síndrome del nido vacío describe las emociones que pueden aparecer cuando los hijos abandonan el hogar. Tristeza, soledad, desconcierto o una sensación de pérdida de propósito son algunas de ellos, pero La Ordenatriz prefiere afrontar esta etapa con gratitud. "En vez de caer en el desánimo, vamos a movernos, a salir a museos, a quedar con los amigos, con la familia, a darle a la zapatilla", subraya la autora de 'Contigo en cada cambio' (Planeta).

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En ese contexto, ordenar la casa puede ofrecer algo tangible sobre lo que actuar. Reorganizar una habitación, despejar un armario o transformar un rincón olvidado permite empezar a construir una nueva relación con el espacio doméstico. La tentación de ponerse a vaciar cajones inmediatamente puede ser grande. Pero también puede ocurrir lo contrario, que resulte imposible tocar nada. Ambas reacciones son comprensibles. Así que antes que nada conviene preguntarse qué necesitamos realmente de nuestra casa en este momento.

Recuperar la habitación del hijo

Quizá deseamos recuperar el dormitorio que se convirtió en cuarto de juegos, disponer de un espacio para pintar o leer, o sencillamente conseguir que el salón vuelva a ser un lugar agradable para dos personas. "La casa tiene que estar lo más ordenada posible, y si en una habitación no se vive, esa habitación hay que cambiarla o darle otro uso. Lo que no puede ser es que esté ahí llena de cosas que no sirven para nada", indica La Ordenatriz.

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Durante años, muchas viviendas se organizan alrededor de las necesidades de los hijos. El salón se convierte en zona de estudio, la mesa del comedor sirve para hacer manualidades y el dormitorio principal termina acumulando objetos que no caben en ninguna otra parte. Con su marcha, algunos de esos espacios pueden recuperar su función original o adquirir una nueva. Un rincón junto a la ventana puede convertirse en un lugar de lectura. Una habitación secundaria puede acoger una mesa de trabajo para quienes desean retomar una actividad profesional o creativa. El comedor puede recuperar su protagonismo como espacio para compartir cenas con amigos.

La verdadera transformación no consiste en eliminar las señales de la vida familiar, sino en permitir que convivan con las nuevas necesidades de quienes siguen habitando la casa. Porque los hijos pueden marcharse, pero el hogar continúa siendo un lugar de encuentro.

Cómo abordar el cambio de armario

El cambio de armario con la llegada de otoño ofrece otra oportunidad de poner un poco de orden en el hogar. Toca toca guardar unas prendas y rescatar jerséis de manga larga, abrigos y zapatos cerrados, una tarea que puede convertirse en un pequeño caos si se afronta con prisas y sin un plan. Se requiere tiempo y, sobre todo, dedicación. Lo más efectivo es apagar el móvil y ponerse manos a la obra, a ser posible, sin compañía. Porque si hay más de una persona opinando sobre qué se queda y qué sobra al final corremos el riesgo de dejar la tarea a medias.

La Ordenatriz Vídeo 1
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