Bienestar

Tópicos que se asumen sobre los mayores de 65 años que no son verdad (y otros que sí)

Tópicos sobre los mayores de 65
Uno de los clichés más extendidos es que las personas mayores no se llevan bien con la tecnología. Getty Images
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El imaginario colectivo tiende a encasillar a las personas mayores de 65 años en un grupo homogéneo, frágil y un tanto impermeable a los cambios. La imagen que muchos tienen es la de alguien que prefiere el periódico en papel al móvil, necesita ayuda para cualquier trámite digital, desconfía de las novedades y vive pendiente de sus achaques. A veces se presenta con afecto, otras con condescendencia, pero casi siempre simplifica una realidad que afecta a millones de personas con trayectorias, intereses y estilos de vida muy diversos.

A veces se olvida que tener más de 65 años no significa pertenecer a una misma generación cultural, tener idénticas capacidades ni compartir una determinada visión del mundo. No es lo mismo haber nacido en 1940 que en 1960, vivir en una gran ciudad que hacerlo en un pueblo, tener una buena pensión que llegar apurado a fin de mes.

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Muchos de los tópicos sobre los mayores contienen una parte de realidad, pero suelen exagerarla, ignorar las diferencias dentro del colectivo o confundir una dificultad con una incapacidad. Y uno de los más extendidos es que las personas mayores no se llevan bien con la tecnología, no entienden las aplicaciones y necesitan que sus hijos o nietos les resuelvan cualquier problema con el teléfono.

Pues bien, el VI Barómetro del Consumidor Sénior de Fundación MAPFRE, publicado este año, calcula que el 80% de la población española mayor de 55 años, unos 16,7 millones de personas, se conecta a internet. Entre sus actividades digitales habituales figuran informarse a través de prensa digital y medios de comunicación online (57%), las consultas u operaciones bancarias por internet (43%), el consumo de contenidos audiovisuales en plataformas de streaming (43%) y la consulta o publicación de contenidos en redes sociales (32%).

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Haciendo swipe a cualquier edad

Y según un nuevo estudio nacional de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM) sobre consumo mediático e inclusión digital en mayores de 65 años, WhatsApp es la plataforma digital favorita entre los mayores, siendo utilizada de forma habitual por un 62,1%, frente a Facebook (32,5%), Instagram (18,8%) y YouTube (16,6%). Ahora bien, tampoco sería riguroso afirmar que la brecha digital no existe, pues el 70,4% de las personas entre 65 y 74 años lo utiliza, pero el porcentaje baja al 54% en mayores de 75.

Es decir, muchas personas mayores utilizan la tecnología de manera cotidiana. Otra cuestión es que algunas encuentren barreras en las aplicaciones poco intuitivas, los cambios constantes de interfaz o los servicios que obligan a realizar trámites exclusivamente digitales.

Otro estereotipo frecuente es el de la persona mayor sentada frente al televisor. Es cierto que este medio sigue siendo una fuente relevante de información, especialmente entre las generaciones de más edad, pero eso no significa que sea la única. De hecho, según el mencionado estudio de la UCAM la radio es la mejor valorada por este colectivo en cuanto a credibilidad y confianza frente a la televisión, la prensa escrita y las redes sociales.

La complicación de la banca digital

El tópico de la banca online merece una mirada más concreta, porque afecta a una actividad cotidiana que se ha digitalizado a gran velocidad. Una encuesta de ciberseguridad y hábitos bancarios publicada por CECA en 2024 reflejaba que el 38% de los mayores de 65 años encuestados decía utilizar diariamente los canales digitales de su entidad bancaria. La consulta de saldos y movimientos era la operación más frecuente.

Manteniendo el cerebro activo

Aunque el 82% de los mayores entrevistados decía sentirse seguro al operar con la banca digital, el 52% manifestaba sentirse vulnerable ante los ciberdelitos. Además, solo el 34% afirmaba tener conocimientos de ciberseguridad, pese a que el 70% decía adoptar medidas de protección.

Lo cierto es que hay usuarios habituales, personas que operan con autonomía y otras que necesitan más apoyo para reconocer un intento de fraude o desenvolverse en una aplicación. No se puede afirmar que la banca digital resulte demasiado complicada para todos los mayores, pero sí existen dificultades de aprendizaje, seguridad y accesibilidad que merecen atención, especialmente cuando las entidades reducen la atención presencial y trasladan operaciones esenciales a sus aplicaciones.

¿Se preocupan por el cambio climático?

La idea de que la ecología interesa sobre todo a los jóvenes aparece con frecuencia en las conversaciones sobre consumo, movilidad y sostenibilidad, dando por sentado que a los mayores no les importa el medio ambiente porque no es su futuro.

La realidad es que los mayores de 65 años son, por tradición y educación, la generación del aprovechamiento y el residuo cero. Tienen hábitos ecológicos profundamente arraigados de manera orgánica: desperdician mucha menos comida, reparan antes de tirar, apagan las luces para ahorrar y compran productos de proximidad en el comercio local.

En ese sentido, un estudio internacional realizado por la firma de datos Dynata sobre Tendencias Globales de Consumo arrojó que el 71% de los boomers recicló o hizo compostaje de manera habitual, mientras que solo el 45% de la Generación Z afirmó separar sus residuos habitualmente.

Pendientes de los achaques

Dolores, pastillas, citas médicas y conversaciones sobre enfermedades. La imagen de las personas mayores que pasan el día hablando de sus problemas de salud está tan extendida que a menudo se confunde con la realidad. Sin embargo, cumplir años no significa convertir la enfermedad en el centro de la vida, y los datos más recientes ofrecen razones para cuestionar esa idea.

El mencionado Barómetro del Consumidor Sénior muestra que las personas de 55 años o más mantienen hábitos orientados a cuidar su bienestar. El 75% presta atención a su alimentación, el 57% practica ejercicio físico y el 50% procura respetar las horas de sueño. Además, el 53% se somete a chequeos médicos preventivos. Son comportamientos que apuntan a una actitud activa ante la salud, no necesariamente a una vida dominada por la enfermedad.

Personas mayores en residencia

Por otra parte, el 71% de los encuestados visita los centros sanitarios con una frecuencia inferior a una vez al mes. Proporción que alcanza el 84% entre quienes tienen de 65 a 69 años y el 75% entre quienes han cumplido los 70. Esto no significa que no existan enfermedades crónicas ni que todas las personas mayores disfruten de buena salud. Sí cuestiona, en cambio, la imagen de un colectivo que pasa constantemente por las consultas médicas. Reducir esta etapa vital a una sucesión de achaques invisibiliza otras facetas de su vida y confunde la prevención y el autocuidado con una preocupación permanente por la enfermedad.

El riesgo de asumir todos estos tópicos como ciertos sin matices es que sustituyen la observación por una suposición. Si damos por hecho que alguien no sabe utilizar internet, quizás no le permitamos aprender .Si creemos que una persona mayor está necesariamente enferma, podemos pasar por alto sus capacidades. Y si suponemos que ya no tiene interés por el futuro, dejamos de escuchar su opinión sobre cuestiones que también determinarán ese futuro.

La realidad es que hay mayores que dominan las herramientas digitales y otros que prefieren evitarlas; personas preocupadas por el clima y otras menos interesadas; individuos con problemas de salud y otros con una autonomía notable. Una diversidad que en realidad es la característica fundamental de cualquier grupo humano.