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La edad a la que muchas personas empiezan a hablar menos en pareja no siempre coincide con una crisis

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A veces las parejas dejan de hablar y tan solo despachan. Pexels
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MadridLas relaciones no son sencillas, son muchos los problemas que pueden surgir a lo largo del camino que hagan complicado que puedan pasar el resto de su vida juntos tal y como desean. Una de las cuestiones más habituales es que la comunicación deje de ser tan fluida como era al principio, no son pocas las parejas que, con el tiempo, dejan de hablar. 

Esto no quiere decir que pasen el día sin dirigirse la palabra, es una manera de decir que pasan de tener conversaciones profundas en las que comparten sus pensamientos, sentimientos, emociones y miedos para pasar a tener un trato prácticamente formal. Intercambian algunas palabras, que normalmente están relacionadas con las tareas pendientes. 

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Aunque podamos verlo así, esto no siempre está relacionado con el final del amor por parte de alguno de ellos, tampoco tiene por qué estar causado por una crisis de pareja, sin embargo, es importante ser consciente de lo que está pasando si se quieren cambiar las cosas y recuperar la conexión emocional que se tenía. 

La edad a la que muchas personas empiezan a hablar menos en pareja no siempre coincide con una crisis

Son muchos los factores que pueden contribuir a que una pareja deje de hablarse tal y como lo hacían antes, suele atribuirse a la 'crisis de los siete años', pero no siempre está relacionado con este tipo de eventos. Suele señalarse ese periodo de tiempo porque, pasados siete años, las parejas pasan a evaluar si la relación se ha consolidado o si en realidad no está funcionando.  

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Lo cierto es que normalmente, las parejas comienzan a hablar menos cuando la vida se complica. En un primer momento, cuando la relación empieza, la pareja lo es todo, la otra persona se convierte en todo su mundo y todo lo demás pasa a un segundo plano, pero con el paso del tiempo, la pareja va perdiendo relevancia al dejar paso a otras cuestiones que requieren una mayor atención. 

Así sucede con los problemas en el trabajo o con las metas laborales que se quieren conseguir, también pasa una vez que se tienen hijos, ellos pasan a ser una prioridad y eso hace que la pareja ya no esté en primer plano, incluso sin darse cuenta. Se tiende a descuidar ese aspecto de la vida, en ocasiones dando por sentado que la pareja estará siempre a nuestro lado. 

"Los hijos, el trabajo, la familia... son un roba-tiempos. Al final, la cuerda se tensa tanto entre ambos que se puede romper. Además, muchas personas consideran que la pareja siempre va a estar ahí y, por ello, la descuidan", explicaba en conversación para ABC Nacho Tornel, especialista en mediación familiar y autor de EnParejArte. El arte de vivir con éxito tu relación. "Muchas parejas confiesan que llevan meses o años sin dedicarse tiempo a hablar de verdad, solo despachan: "¿Has llamado a tu madre?, Mañana puedes ir tú a por los niños?, la competición de yudo es a las seis, si vas a comprar, trae leche…".

"En el día a día hay que preguntarse si hay ratos para estar a solas, para hablar, pero mirándose a los ojos, sin estar pendientes de las pantallas. No vale estar los dos en el sofá, pero cada uno a su historia; uno viendo la tele y la otra persona con la tablet. Eso no es tiempo en común, no son momentos compartidos", recordaba el experto, quien también dejaba claro la importancia de estar bien uno mismo para poder estar bien en pareja. 

"Es importante saber que la relación es cosa de dos, pero para estar bien ambos, primero hay que estar uno bien. A veces uno mismo tiene que atenderse a sí mismo, analizar cómo se siente y ver cómo está con su pareja. Ese nivel de insatisfacción hay que analizarlo. Ese ruido interno que voy dejando que vaya haciendo eco dentro de mí se va traduciendo, al final, en comentarios irónicos, despectivos, críticos… [...] todos estos pensamientos en muchas ocasiones no se transmiten al exterior, a la pareja, y cuando se transmiten, surgen los problemas".

Parece que no existe una edad concreta en la que las parejas dejan de hablar, aunque podría decirse que no es tan relevante la edad de las personas como la de la relación en sí. 

Esta forma de relacionarse, de vivir el día a día y apenas dedicarle tiempo a la pareja porque surgen constantemente cosas que parecen más relevantes, hace que poco a poco la relación pueda resquebrajarse, porque la rutina, el estrés y la falta de comunicación pueden hacer que las parejas se desconecten emocionalmente. 

Esa conexión emocional es la que hace que la pareja funcione, y para mantenerla es esencial que ambas partes quieran lograrlo, tanto como pareja como individualmente. Una buena conexión emocional fortalece la relación, lo que ayuda a superar desafíos, y mejora la comunicación, porque hace más fácil expresar los sentimientos y resolver conflictos, sentirse escuchado y comprendido. La intimidad emocional es el precursor de la intimidad física, por lo que sentirse emocionalmente cercano a la pareja puede reavivar el deseo y la pasión.