Agresión sexual

La víctima de la violación en un barrio de San Sebastián fue agredida por sumisión química tras quedar en una app de citas

Zona acordonada por la Ertzaintza, durante la investigación por esta agresión sexual, en el barrio Ibaeta de Donostia.. Redacción Euskadi
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San SebastiánLa Ertzaintza continúa la búsqueda del violador que la semana pasada drogó a una mujer en San Sebastián y la agredió sexualmente. Han pasado cinco días de la violación a esta joven por sumisión química, en una zona apartada de la capital guipuzcoana.

Los hechos, que investiga la Ertzaintza, ocurrieron la noche del jueves 22 al viernes, en la zona de Portuetxe, en el barrio de Ibaeta. Por el momento, no se han producido detenciones. La joven habría sido víctima de una agresión sexual por sumisión química y su violador, con el que habría quedado a través de una aplicación de citas, la forzó amenazándola con un arma blanca.

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La sumisión química consiste en la administración de sustancias químicas a una persona con fines delictivos, fundamentalmente sexuales. Existen dos tipos de sumisión química: la oportunista, donde el agresor aprovecha "la falta de voluntad o desinhibición de la víctima porque ha consumido drogas o alcohol"; y la "premeditada", en la que directamente la proporcionan algún tipo de sustancia. En esta última se enmarcaría la violación registrada en Donostia.

Una cita por Tinder

Según publica El Diario Vasco, la víctima se citó con un hombre al que había conocido en la App frente a un establecimiento hostelero, una cita a la que el individuo en cuestión no se presentó. Si bien, los investigadores sospechan que estaba allí mismo, esperando el momento oportuno para abordarla. El agresor aprovechó cuando la joven se dispuso a marcharse para atacarla.

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Lo hizo en una zona apartada de la capital guipuzcoana, en concreto en el barrio de Ibaeta. Allí la encontraría poco después la Policía Vasca. La propia víctima alertó, sobre las 23 horas del jueves, a una amiga de lo que había ocurrido. El agresor la amenazó con un arma blanca y la obligó a ingerir medicamentos tranquilizantes que la dejaron en un estado de sedación que la hizo completamente vulnerable a una agresión muy violenta.

Las agresiones sexuales con sumisión química anulan la resistencia de la víctima durante la violación y, según los expertos médicos, a posteriori pueden generar un grave trastorno de estrés postraumático, a pesar de las alteraciones en la memoria.