37 candidatos para un único puesto, de ellos solo 26 pasaron las pruebas físicas que incluían cargar con 45 kilos de peso
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BilbaoLa profesionalización del sector funerario ha hecho que muchos aspirantes a lograr un puesto de trabajo, lo incluyan entre sus opciones para postularse al empleo de ¿sepulturero? No, de oficial de servicios de cementerio. En Bilbao, sin ir más lejos, el pasado 12 de marzo, 37 personas se presentaron a las pruebas físicas de la OPE para optar a una única plaza como funcionario o empleado municipal responsable de la limpieza, mantenimiento de nichos, jardines y la realización de inhumaciones y exhumaciones.
A todos los candidatos se les presupone las habilidades inherentes al desempeño del puesto, tales como la empatía, el respeto y la discreción. Además, cumplían con los requisitos básicos exigidos: contar con un nivel B1 de euskera, tener carnet de conducir y el título de la ESO, pero tenían que demostrar si estaban en buen estado de forma. Primer paso para seguir en la criba para hacerse con el contrato relevo de un trabajador de la plantilla y un sueldo de 41.601 euros brutos anuales.
La lista de tareas que conlleva el cargo es larga y, muchas de ellas, son tareas pesadas, en el sentido más literal, que requieren de una buena forma física del aspirante al puesto, que se encargará del traslado de los cadáveres del depósito al panteón o al crematorio; la inhumación de cadáveres, exhumación y reducción de restos, cremación, además de la limpieza y mantenimiento de los espacios.
Un trabajo pesado
De ahí, que tal y como adelanta El Correo, a los 35 aspirantes (dos de ellos no llegaron a presentarse el día de las pruebas) se les exigió levantar del suelo un peso de 45 kilos y subir y bajar por una escalera para depositarlo de nuevo en el suelo. Además, tuvieron que sujetar con los brazos extendidos y haciendo un ángulo de 30 grados, una mancuerna de 15 kilos durante un minuto. Solo 26 candidatos superaron el examen físico y optaron días más tarde a hacer un examen tipo test.
A pesar de que los cementerios, sobre todo aquellos que se ubican en las ciudades, suelen contar con numerosos sistemas y maquinarias que facilitan el trabajo de los enterradores como son las plataformas elevadoras para portar los féretros, los dispositivos mecánicos para bajar ataúdes a la sepultura de forma automática y segura o los sistemas de acceso vertical para alcanzar los nichos más altos con seguridad. Lo cierto es que las funciones de los oficiales de servicio en los cementerios requieren de habilidades físicas, como la fuerza. De ahí que las pruebas físicas para optar a estos puestos no escatimen en dureza.
Cargar con ataúdes que superan con mucho, de media, los 100 kilos de peso, mover pesadas lápidas, supone los consabidos riesgos por manejo de cargas pesadas a los que se han de sumar el trabajo en altura y el riesgo de caída, entre otros.
