Carlos Uraga, el vasco que transforma el plástico que desechamos en el contenedor amarillo en combustible
El emprendedor vizcaíno desarrolla una exitosa tecnología basada en procesos de pirólisis
Lleva siete años al frente de Nantek, una empresa con planta en el Puerto de Bilbao y, ahora también, en Córdoba y en Italia
BilbaoEl emprendedor vizcaíno Carlos Uraga es cofundador y CEO de Nantek, una empresa que nació hace siete años en el País Vasco dedicaba a transformar plásticos en combustible. Así, muchos de los residuos plásticos que desechamos los vascos en los contenedores amarillos acaban, “sometidos a pirólisis”, convertidos en aceite de pirólisis.
Ese líquido es el que Nantek comercializa con la Industria Petroquímica “que a su vez, lo emplea para elaborar nuevos plásticos o combustibles sintéticos”.
Este ingeniero de diseño industrial de Getxo, aunque actualmente reside en Dubai, tuvo la idea allá por el año 2019. “Una cosa es tener la idea y otra bien distinta desarrollarla, conseguir los permisos, etcétera”, explica. Tras cuatro años desarrollando la tecnología fue en el año 2022, cuando su primera planta, en el Puerto de Bilbao, comenzó a andar. A ella, se han sumado ahora otra planta en Córdoba y una más en Italia. "Nuestros principales clientes con empresas de gestión de residuos", añade.
El residuo plástico mal gestionado, es el problema
Un porcentaje muy pequeño del plástico que se emplea, en la actualidad, se recicla, el resto acaba en vertederos o se quema en incineradores, ambos muy contaminantes. La idea de cambiar la manera en la que se gestionan los residuos y conseguir cerrar el ciclo del plástico, llevó a Carlos Uraga a centrarse en investigar sobre nanoelementos y agentes reactivos, hasta desarrollar una tecnología capaz de convertir la basura plástica en combustible mediante calor, “existía cierto potencial en la reacción que transforma plástico en productos petroquímicos, denominada pirólisis”.
De manera que aquellos residuos urbanos que acaban en el contenedor amarillo, mezclados, en diferentes procesos de degradación y “con los que ya no se puede hacer nada”, en lugar de acabar, por ejemplo, enterrados, retornan a industria en forma de combustible.
Llegar al momento actual, le ha costado al emprendedor vasco perseverancia y resiliencia, Uraga ha practicado mucho el ensayo-error, antes de dar con la tecla del éxito. Nantek, en siete años de actividad ha conseguido que el proceso de reciclaje sea rentable para la industria y en este breve espacio de tiempo, ya cuenta con tres plantas, capaces de transformar residuos cerca de donde se generan.