Vitoria recupera un renovado mural gigante en Zaramaga que recuerda la matanza del 3 de marzo: "Representa la memoria colectiva del barrio y de la ciudad"
El mural original de la matanza del 3 de marzo se hizo en 2013 pero desapareció con la rehabilitación del edificio de Zaramaga
Se ha pintado pieza a pieza sobre tela y se ha instalado a modo de puzle, sobre la nueva fachada ventilada
Vitoria-GasteizSi hay una fecha grabada a fuego en la memoria de la ciudad de Vitoria esa es la del 3 de marzo de 1976, cuando cinco trabajadores fueron asesinados por los disparos de la Policía Armada durante una asamblea de trabajadores en la iglesia San Francisco de Asís, del barrio de Zaramaga. Otros cien resultaron heridos, la mayoría de bala, en la masacre perpetrada durante el desalojo del templo, previamente gaseado.
Han pasado 50 años y aquí nadie olvida. Durante demasiado tiempo se les recordó en la clandestinidad, desde hace años su recuerdo es un clamor. Así, desde 2013, la fachada de uno de los edificios de Zaramaga lucía un inmenso mural en recuerdo de aquellos terribles hechos. Sin embargo, las obras de rehabilitación del bloque lo borraron durante un tiempo. Ahora, la fachada del n úmero 28 de la calle Reyes de Navarra recupera la memoria con la recreación del mural original. Es “mucho más que la inauguración de una obra artística; este mural representa la memoria colectiva de un barrio y de una ciudad", expresaba Beatriz Artolazabal, la primera teniente de alcaldesa, durante la inauguración este miércoles 10 de junio.
Al igual que la lucha obrera que se libraba en 1976 cuando en el marco de una huelga general, se produjo la masacre del 3 de marzo, cinco décadas después ha sido también la lucha y el trabajo colectivo el que ha permitido dar forma a este puzle gigante, con la participación de más de 30 personas voluntarias vinculadas al barrio de Zaramaga y al movimiento memorialista del 3 de Marzo que se implicaron en la recreación durante el pasado verano, aunque la instalación se ha llevado a cabo ahora.
Pieza a pieza, como un puzle
El nuevo mural ocupa una superficie de 180 metros cuadrados y está compuesto por 50 piezas modulares de 150 × 240 centímetros. Los trabajos de pintura se han realizado, pieza a pieza, sobre tela y en formato modular, para luego instalarlo a modo de puzle, sobre la nueva fachada ventilada del edificio rehabilitado. La nueva obra no es una copia exacta de la original en su forma pero sí conserva su esencia, la de reivindicar la memoria, la verdad y la justicia, medio siglo después de los sucesos de 1976. En ella han participado: Verónica Werckmeister, como muralista y coordinadora del trabajo, y Javier Hernández Landazábal, autor del mural original.
Aquel fatídico miércoles, Pedro María Ocio, Francisco Aznar, Romualdo Barroso, José Castillo y Bienvenido Pereda murieron y otros muchos obreros resultaron heridos. Además, dos personas más fallecieron, en Basauri y Tarragona, durante las manifestaciones que se organizaron los días posteriores contra aquella matanza.
La fachada de este edificio se convierte en una especie de tablón de anuncios, un corcho en el que clavadas con chinchetas rojas aparecen recortes de prensa, fotografías y documentos alusivos a los sucesos ocurridos el 3 de Marzo de 1976. La obra concluye con una reivindicación de justicia, aun pendiente, cincuenta años después de aquellos hechos.