Jon Sustacha, el bilbaíno fallecido en el terremoto de Venezuela, planeaba regresar a Euskadi para disfrutar de su jubilación
Junto al empresario vizcaíno estaba uno de los dos perros del matrimonio, Brunito, que ha logrado salir con vida
Moisés, el niño del "milagro" de La Guaira, fue salvado gracias a que su hermana "dirigió las labores de rescate" antes de morir
BilbaoEl último balance oficial eleva a 1.450 la cifra de muertos en Venezuela tras los devastadores terremotos del pasado jueves. El Ministerio de Exteriores confirma que, entre ellos, hay 17 españoles fallecidos. Detrás de las dantescas y frías cifras, hay personas, familias, vidas truncadas y sueños incumplidos. Como los del bilbaíno Jon Sustacha que planeaba regresar a Euskadi para disfrutar de su jubilación. No podrá ser. Ayer domingo, localizaban su cuerpo sin vida.
Ingeniero mecánico de profesión, el bilbaíno Jon Sustacha residía en Venezuela donde había desarrollado buena parte de su trayectoria profesional, al frente de una empresa de climatización industrial. Aquí formó también su familia. Ahora, con 69 años estaba a punto de jubilarse y había comprado una vivienda en Vizcaya para regresar y disfrutar de esta nueva etapa vital. Los dos potentes seísmos, uno de magnitud 7,2 y otro de 7,5 que sacudieron la región norte de Venezuela la tarde-noche del miércoles, sorprendieron al vizcaíno en su vivienda.
Este domingo, tras varios días desaparecido, su cadáver era hallado entre las ruinas del edificio donde vivía y que colapsó tras los terremotos que sacudieron el pasado jueves Venezuela y que se cebaron especialmente con La Guaira, donde residía precisamente Sustacha junto a su mujer Roxana y sus perros.
Ladridos y golpes cerca, alimentaron la esperanza
Era festivo y Jon se quedó en casa mientras que su esposa salía a visitar a un familiar. El edificio 'Los Corsarios', cuando la tierra tembló, se vino abajo, engullendo a Jon y sus dos perros, que le acompañaban en el interior de su vivienda, Brunito y Argi. Desde ese momento, nada más se supo del ciudadano vasco. La familia de Jon comenzó entonces a buscarle sin descanso, manteniendo la esperanza de poder hallarlo con vida, como ha ocurrido con una treintena de personas que han sido rescatadas durante este fin de semana. Sin embargo, este domingo se confirmó el peor de sus temores: habían localizado el cuerpo sin vida del bilbaíno bajo los escombros del edificio 'Los Corsarios', en la Playa Grande.
Ante el fatal desenlace, el hijo del vizcaíno ha admitido al periódico vasco Deia, que están desolados. Según su relato, junto a su padre estaba uno de sus dos perros, Brunito, que ha logrado salir con vida; la otra perra del matrimonio, Argi no corrió la misma suerte. Cerca de donde se escuchaban los ladridos del animal, hasta el sábado se oían golpes en las paredes, y por su cercanía, sospechaban que podría tratarse de Jon.
Aferrados a esa esperanza se mantuvieron hasta que el sábado dejaron de oírse ruidos. Tras el silencio que hacía presagiar lo peor, este domingo llegó la confirmación de la muerte del empresario vizcaíno. El cuerpo de Jon fue localizado sin vida bajo las ruinas de la que había sido su casa. El edificio ‘Los Corsarios’ ha sido uno de los muchos que literalmente se derrumbaron tras el seísmo, pero además, la mala suerte hizo que otro de los bloques cercanos cayera de lado encima del primero.
Quienes lo conocían ponen en valor su profesionalidad pero, sobre todo, su calidad humano. Jon, según relata su familia, nunca se olvidó de su Bilbao natal y aunque, a muchos kilómetros de distancia de su tierra, trató de transmitir a los suyos ese sentimiento.