Vizcaya

La AP-68 seguirá siendo una autopista de peaje en Vizcaya, aunque los usuarios pagarán menos por utilizarla

Último tramo de la AP-68.. Europa Press
  • La institución foral ha anunciado una rebaja media del 20% en las tarifas de la AP-68 que entrará en vigor el próximo 11 de noviembre

  • Desde el 1 de enero de 2027 el gasto máximo mensual que afrontan los usuarios habituales de las autopistas de peaje del territorio se reducirá

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La AP-68 seguirá siendo una autopista de peaje en Vizcaya, aunque los usuarios pagarán menos por utilizarlaLa AP-68 seguirá siendo una autopista de peaje en su tramo vizcaíno cuando la Diputación Foral de Vizcaya asuma su gestión el próximo 11 de noviembre, aunque los usuarios pagarán menos por utilizarla. La institución foral ha anunciado una rebaja media del 20% en las tarifas que entrará en vigor ese mismo día, coincidiendo con el fin de la concesión de la vía y su integración definitiva en la red foral de carreteras de alta capacidad.

La medida permitirá abaratar el coste de los desplazamientos tanto para vehículos ligeros como pesados. En el caso de los turismos, el recorrido entre Bilbao y Vitoria-Gasteiz pasará a costar 4,20 euros, frente a los 6,85 euros actuales. Ese importe corresponde a la suma del tramo vizcaíno y del alavés, ya que ambas diputaciones mantendrán el modelo de pago por uso, aunque con políticas tarifarias diferentes.

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El anuncio ha sido realizado por el diputado foral de Infraestructuras y Desarrollo Territorial, Carlos Alzaga, quien también ha avanzado una reforma del programa Bidesaria, que reducirá desde el 1 de enero de 2027 el gasto máximo mensual que afrontan los usuarios habituales de las autopistas de peaje del territorio.

La gestión pasa a manos de Vizcaya

El próximo 11 de noviembre concluirá la concesión de la AP-68, explotada durante décadas por la empresa Avasa. A partir de esa fecha, la Diputación asumirá la gestión de los 22,3 kilómetros que discurren por Vizcaya, culminando así la integración de toda la red de alta capacidad del territorio bajo administración foral.

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La AP-68 se sumará así a otras infraestructuras ya gestionadas por la institución, como la AP-8, la Variante Sur Metropolitana (Supersur) y los Túneles de Artxanda.

La decisión de mantener el peaje supone diferenciarse de otras comunidades por las que también discurre la autopista. Mientras que Aragón, La Rioja y Burgos eliminarán el pago tras finalizar la concesión estatal, las diputaciones de Vizcaya y Álava han optado por conservar el sistema de peaje, aunque con tarifas reducidas.

En el caso alavés, el descuento anunciado alcanza el 70% para los vehículos ligeros, mientras que Bizkaia aplicará una reducción media del 20% en su tramo.

El viaje entre Bilbao y Vitoria costará 4,20 euros

Con la nueva estructura tarifaria, el desplazamiento completo entre las dos capitales vascas tendrá un coste de 4,20 euros para los turismos.

También habrá rebajas para el transporte pesado. Los camiones de tipo 1 pasarán de pagar 12,60 euros a 8,65 euros, mientras que los de tipo 2 abonarán 9,75 euros frente a los 14,25 euros actuales.

Además, en el caso del transporte pesado se mantendrá el sistema de bonificaciones ligado tanto al uso frecuente de la infraestructura como al comportamiento ambiental de los vehículos, permitiendo descuentos que pueden alcanzar hasta el 70%.

El argumento de la Diputación: mantener la calidad de la red

La Diputación defiende que conservar el sistema de pago permite garantizar el mantenimiento de las infraestructuras y evitar una sobrecarga del tráfico.

Durante la presentación, Carlos Alzaga recordó que "ninguna carretera es gratis ni está amortizada", subrayando que, aunque una infraestructura haya finalizado el periodo de amortización de su construcción, continúa generando elevados costes de conservación, seguridad y modernización.

El responsable foral también señaló que el mantenimiento de toda la red viaria de Bizkaia supone un desembolso anual cercano a 130 millones de euros, mientras que la recaudación procedente de los peajes ronda los 90 millones, una diferencia que debe ser asumida con recursos públicos.

Cambios en Bidesaria a partir de 2027

Junto al nuevo modelo tarifario de la AP-68, la Diputación ha anunciado una modificación del programa Bidesaria, destinado a compensar parte del coste de los peajes a los usuarios habituales residentes en Vizcaya.

La principal novedad llegará el 1 de enero de 2027, cuando el límite máximo mensual para los desplazamientos realizados exclusivamente por carreteras de peaje situadas dentro del territorio se reducirá de forma significativa.

El nuevo tope será de 35 euros mensuales, cinco euros menos que el actual, para los recorridos realizados por la AP-8, la AP-68, la Supersur y los Túneles de Artxanda dentro de Vizcaya.

Además, los trayectos que continúen por autopistas de Álava o Guipúzcoa tendrán un límite adicional de 53 euros, de manera que un usuario residente en Vizcaya no pagará más de 88 euros al mes por circular por las autopistas de los tres territorios históricos.

La modificación supone una importante simplificación del sistema vigente, ya que hasta ahora existían distintos programas de ayudas y límites independientes. Con el nuevo modelo, todos los desplazamientos por carreteras de peaje de Álava y Giupúzcoa computarán conjuntamente.

Según explicó Alzaga, la Diputación ha optado por reducir los topes de gasto en lugar de actualizarlos conforme al IPC para aliviar el coste que soportan los conductores que utilizan estas infraestructuras de forma habitual.

Inversiones para adaptar la autopista

La asunción de la gestión de la AP-68 también implicará un importante esfuerzo inversor. La sociedad pública Interbiak ya ha licitado el contrato de conservación y mantenimiento de la autopista por 81 millones de euros para los próximos cinco años.

Dentro de esa cantidad se contempla una inversión de unos 15 millones de euros destinada a adaptar la infraestructura a los estándares de calidad de la red foral.

Las actuaciones previstas incluyen trabajos de mejora del firme, refuerzo de taludes, rehabilitación de distintos elementos estructurales, actualización de instalaciones y señalización, así como estudios acústicos y medidas destinadas a mejorar la seguridad y la conservación de la vía.

Desde la Diputación insisten en que estas actuaciones no responden a una situación de inseguridad de la autopista, sino al objetivo de equiparar sus niveles de servicio a los del resto de carreteras de alta capacidad gestionadas por la institución foral.

Con estas medidas, Vizcaya afronta el relevo en la gestión de la AP-68 manteniendo el modelo de pago por uso, aunque acompañado de una reducción de tarifas y de nuevos incentivos para los conductores que utilizan habitualmente las autopistas del territorio.