Más de 175 nichos afectados por una oleada de robos en un cementerio de Rentería
Los autores se han llevado cruces, imágenes religiosas, figuras y otros objetos, además de algunas fotografías de personas fallecidas
El cementerio permanece cerrado por la noche, pero existe preocupación por la posibilidad de que se pueda acceder al interior saltando o utilizando otros puntos de entrada
GuipúzcoaEl antiguo cementerio de Rentería, en Guipúzcoa, ha sido escenario de una sucesión de robos que ha dejado 176 nichos afectados. Los autores se han llevado diferentes elementos colocados en las sepulturas, entre ellos cruces, imágenes religiosas, figuras y otros objetos, además de algunas fotografías de personas fallecidas. En varios casos, para retirar estos elementos han causado daños en las propias lápidas.
La situación ha provocado preocupación e indignación entre familiares que se han acercado al camposanto para comprobar personalmente el estado de los nichos de sus seres queridos. Algunos de ellos han acudido al lugar después de conocer los robos y, según han comentado, sus familiares no se han visto afectados. Aun así, consideran lo ocurrido una situación especialmente grave y muestran su preocupación por la facilidad con la que los autores podrían acceder al recinto durante la noche.
El antiguo cementerio permanece cerrado durante esas horas, aunque los vecinos apuntan a que los responsables de los robos podrían estar entrando por otros puntos. Las familias reclaman así mayores medidas de seguridad para evitar que se repitan episodios similares y para proteger tanto las sepulturas como los objetos que forman parte de los recuerdos de los fallecidos.
La magnitud de los hechos ha quedado reflejada en el número de nichos afectados, pues son 176 las sepulturas en las que se han sustraído objetos. Entre los elementos desaparecidos hay piezas de metal, especialmente cruces y otros adornos, pero también objetos cuyo valor para las familias va mucho más allá de su posible precio como material.
Objetos de metal y daños en las lápidas
Una de las hipótesis que se ha planteado sobre el destino de parte de lo sustraído es su posible venta como chatarra. Los objetos metálicos pueden tener un valor económico cuando se comercializan por peso, especialmente materiales como el cobre o el latón. Sin embargo, en este caso, la retirada de estos elementos ha supuesto también la desaparición de recuerdos personales que acompañaban a las sepulturas.
En el propio cementerio se han localizado algunos objetos que habían sido retirados de las tumbas. Entre ellos se encontró una imagen religiosa dentro de una bolsa, mientras que cerca se podía identificar el lugar de la lápida del que había sido arrancada. Este tipo de hallazgos muestra que los responsables no siempre se llevaron todo lo que retiraron de las sepulturas.
Los robos tampoco se han limitado a objetos religiosos. Algunas fotografías de los difuntos también han desaparecido de los nichos, aumentando el impacto emocional de los hechos para las familias. Las imágenes y los pequeños elementos decorativos forman parte, en muchos casos, de la relación que los allegados mantienen con las personas fallecidas y de la forma en la que cuidan sus sepulturas.
Además, en algunas de las tumbas, los autores provocaron destrozos en las lápidas al intentar arrancar los objetos. El daño, por tanto, no se limita al valor de las piezas desaparecidas, sino que afecta también a los propios elementos que forman parte de los nichos.
Los familiares piden más seguridad
La preocupación de los vecinos se centra ahora en evitar nuevos accesos y en esclarecer quién está detrás de los robos. Algunos familiares han acudido al antiguo camposanto expresamente para revisar las sepulturas de sus seres queridos y comprobar que no habían sido objeto de los saqueos.
Los testimonios recogidos tras conocerse los hechos reflejan una sensación compartida de indignación y desconcierto. Aunque en algunos casos las familias han comprobado que sus nichos permanecen intactos, consideran que lo ocurrido supone una falta de respeto hacia quienes están enterrados allí y hacia sus allegados.
Los vecinos también ponen el foco en la seguridad nocturna del recinto. El cementerio permanece cerrado por la noche, pero existe preocupación por la posibilidad de que se pueda acceder al interior saltando o utilizando otros puntos de entrada. La reclamación de los familiares pasa, por tanto, por reforzar las medidas que permitan impedir nuevos accesos.
Frente al antiguo cementerio se encuentra otro camposanto que cuenta con cámaras de seguridad, una diferencia que algunos vecinos consideran relevante a la hora de abordar la protección de las sepulturas. La existencia de sistemas de vigilancia puede dificultar el acceso y facilitar la identificación de quienes entren en el recinto sin autorización.
Por el momento, los robos han generado varias denuncias y se investiga el alcance de lo ocurrido. El número de nichos afectados convierte el episodio en una actuación de considerable magnitud dentro del antiguo cementerio de Rentería.
La principal preocupación de las familias es que no vuelva a suceder. Más allá del valor económico de una cruz, una figura o una fotografía, los objetos colocados en las sepulturas tienen un significado personal para quienes acuden a visitar a sus familiares fallecidos. Por eso, los afectados reclaman que se esclarezcan los hechos y que se adopten medidas para garantizar que el camposanto vuelva a ser un lugar seguro y respetado.