Testimonios

Serafín, en silla de ruedas, se queda atrapado dos horas en un ambulatorio en Vizcaya por una avería en el ascensor: "Me sentí como una maceta, abandonado"

Serafín Iglesias precisa de una silla de ruedas para poder moverse desde 2009
Serafín Iglesia, presidente de la asociación de personas con discapacidad, ha remitido un escrito a Osakidetza para reclamar soluciones.. Redacción Euskadi
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BilbaoEl vizcaíno Serafín Iglesias, de 68 años acudió a su ambulatorio hace unos días porque tenía cita con su enfermera. Eran las 13 horas y "estaría dentro de la consulta no más de cinco minutos", el tiempo que la profesional sanitaria requirió para retirarle un apósito de una cura previa y dar por sanado al paciente. No imaginaba Serafín que se iba a quedar atrapado durante más de dos horas en el centro sanitario por culpa de una avería en el único ascensor existente: "Salí de allí, pasadas las 15:15 horas".

"Me sentí como una maceta allí puesta", relata gráficamente días después del incidente. Durante las más de dos horas que pasaron hasta que la empresa de mantenimiento arregló la avería y pudo salir del centro médico, "me sentí abandonado", "nadie me decía nada", denuncia.

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Como en el elevador no se había quedado ningún persona dentro, la empresa "no consideraba que la reparación era urgente", pero "yo no puedo bajar por las escaleras en silla de ruedas y estaba allí atrapado". Para empeorar la espera, en la planta en la que se encontraba Serafín ni siquiera había baños adaptados, por lo que "no pude ni hacer mis necesidades, aunque tenía ganas".

"Pensé en llamar al 112"

La desesperación le llevó a Serafín a pensar en llamar al 112 y "que me sacaran de allí los bomberos si hacía falta". No lo hizo, pero desde su móvil llamó al propio ambulatorio en el que estaba encerrado y reclamó hablar con la dirección: "Quién marco lo que es o no urgente, la empresa de mantenimiento o la dirección del centro sanitario?, se pregunta aún indignado.

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Serafín que es presidente de Apdisa, la Asociación de Personas con Discapacidad Física de Santurtzi, admite que, una vez liberado, ha enviado un escrito a Osakidetza relatando lo ocurrido y reclamando medidas para evitar que algo así vuelva a repetirse, por ejemplo, con la instalación de un segundo ascensor, "el único que hay es muy antiguo y está constantemente estropeado"; la adaptación de los baños, en todas las plantas del ambulatorio; y, además, la colocación de un interfono "que nos permita contactar con algún responsable del centro en caso de quedarnos atrapados".

Cuando Serafín era solo un niño se contagió de polio y durante toda su vida ha sufrido problemas de movilidad que se vieron fatalmente agravados a partir de 2009 por "una caída en mi casa en la que me rompí el fémur de la pierna buena, la que usaba para apoyar". Desde ese momento, "me vi obligado a empezar desplazarme en silla de ruedas".

Serafín lleva 17 años en silla de ruedas, los mismos que lleva "luchando" por lograr la accesibilidad universal para las personas con discapacidad. "Se ha avanzado mucho", dice y pone de ejemplo su ciudad, Santurtzi, que es "bastante accesible" pero las barreras siguen estando ahí: "Tenemos problemas para acceder al metro o para poder subir a un tren porque la separación entre el andén y el vagón impide que subamos con la silla de ruedas", relata.