Una coruñesa ciega y las contradicciones con la burocracia tras una multa por tener la tarjeta de aparcamiento caducada: "Si la tarjeta estuviese en braille..."

Yésica usó su tarjeta de aparcamiento para personas PMR sin darse cuenta que estaba caducada
Pide que se notifique la caducidad de otra manera o que las tarjetas estén en braille
A CoruñaYésica Val sigue sin entender las contradicciones que le plantea la burocracia cada día, pero no se rinde. Y lo que empezó como una multa de 200 euros por aparcar en una plaza reservada para personas con discapacidad con la tarjeta caducada, ha terminado en una queja ante la Valedora do Pobo y el Defensor del Pueblo.
Yésica recuerda el episodio de la multa, sucedido el pasado 19 de enero. Ella es ciega y no conduce así que unos amigos se ofrecieron a llevarla en su coche a las clases de teatro, a las que acude regularmente en A Coruña. Y ella colocó su tarjeta de aparcamiento PMR municipal para poder aparcar el coche en una plaza reservada. A la vuelta de clase, se encontraron con la sorpresa: una multa de 200 euros.
El motivo de la multa estaba en la letra pequeña: la tarjeta había caducado en diciembre de 2025. La paradoja también está en la falta de accesibilidad del propio documento, como denuncia Yésica, quien no puede leer la tarjeta: "Si la tarjeta estuviese en braille, yo podría haber leído la fecha de caducidad, pero como no lo está, no tengo acceso a esa información", afirma. “Yo no sabía que la tarjeta caducaba, porque mi discapacidad no caduca. Llevaba 10 años con ella y nunca tuve un problema”.
"Es injusto que me multen por no ver la fecha de caducidad", lamenta
Un mes después, Yésica sigue asombrada con lo sucedido: “Yo no tengo a quien me eche una mano para mar estas cosas, no lo sabía. Y me parece injusto que me multen por no ver la fecha de caducidad de una tarjeta”. Además, critica el importe de la sanción: “Me parece fuerte que me multen con 200 euros, el mismo importe que a alguien que no tenga tarjeta. O como si yo fuera por la autopista a 200 km/hora”.
“Para colmo”, cuenta, “la multa fue para el dueño del vehículo, que ya la ha pagado”, y no para ella, titular de la tarjeta. Y esa fue su primera reclamación. Pero Yésica no se ha quedado callada. Desde del Ayuntamiento de A Coruña no le dieron ninguna respuesta a su reclamación. Indignada por el trato y por el silencio, “me parece bastante injusto que nos castiguen por un tema burocrático”, lamenta, ha decidido presentar una queja por la sanción ante la Valedora do Pobo autonómica y el Defensor del Pueblo. Yésica reclama “que vengan en braille las tarjetas o que te notifiquen la caducidad de otra manera”, porque recuerda, “se supone que somos un colectivo frágil, pero nos castigan porque no llevamos a rajatabla la burocracia”.
“Al menos esto ha servido para que ahora todo el mundo está revisando la fecha de caducidad de las tarjetas”, ironiza, mientras espera por su nueva tarjeta de aparcamiento PMR, ya solicitada, y que todavía no le han enviado.
