Cañaílla, en peligro de extinción, vuela desde Cádiz para instalarse en Noia, A Coruña: “Se siente muy a gusto aquí”
Es un ibis eremita soltado en Barbate que se ha convertido en la nueva atracción de los vecinos de la localidad
Hace unos días se tuvo constancia de que una hembra del mismo proyecto voló hasta Ponteceso
Galicia se ha consolidado como un lugar privilegiado para vivir, con una calidad de vida que cada vez atrae a más visitantes. El turismo, seducido por sus paisajes, su gastronomía y su climatología, no deja de crecer pero, según parece, no solo las personas ponen rumbo a esta tierra: incluso la fauna salvaje parece elegirla como destino. Es el caso de Cañaílla, un ave en peligro de extinción que ha recorrido más de mil kilómetros hasta llegar a Noia, A Coruña, donde se ha convertido en la nueva atracción de la localidad, paseándose por sus parajes ajeno a la expectación que levanta a su paso.
Se trata de un ibis eremita, una especie absolutamente desconocida hasta ahora para la mayoría de las personas que se cruzan con ella por la localidad gallega y que llama la atención por su plumaje negro, su gran pico y su cresta rapada que le dan un aspecto muy peculiar.
Cañaílla, muy a gusto por Noia
Cañaílla nació en el zoo de Halle, en Alemania, y poco después fue criada en cautividad en el municipio gaditano de Barbate, en el marco del proyecto Eremita, llevado a cabo para evitar que esta especie que hace siglos habitaba las llanuras mediterráneas se extinguiera para siempre de nuestros paisajes.
La idea era que los ejemplares liberados en Barbate se reprodujeran y repoblaran la zona, pero a Cañaílla le entraron ganas de hacer turismo nacional y, según cuenta el experto Enrique Martínez, tras pasar un tiempo en San Fernando, recorrió unos 1.000 kilómetros por Extremadura y Portugal en dirección al norte, llegando hace unos meses a la localidad pontevedresa de Nigrán e instalándose definitivamente en Noia en febrero de este año, “donde parece que se siente muy a gusto”, relata.
En palabras del representante de la organización Ría de Noia “su presencia no solo es un privilegio, sino una responsabilidad”, y añade que “tras este ejemplar hay años de trabajo de un equipo multidisciplinar de científicos trabajando por lograr la supervivencia de la especie por lo que está en la mano de todos nosotros cuidar y salvaguardar su integridad”, advierte. Añade que “es un animal confiado y que relativamente permite la proximidad de la gente, gusta de andar por parques y jardines buscando miñocas, así que por favor, mucho cuidado con los perros sin correa”, pide a sus seguidores en redes.
Kira, otro ejemplar visto en Ponteceso
Desde luego aquí comida no le falta. El experto explica que su alimentación se basa en lombrices y otros invertebrados que saca con el pico de entre la tierra y el hecho de que esté tan húmeda después de tantos meses lloviendo, facilita mucho esa labor. La incógnita ahora es si con la llegada del buen tiempo Cañaílla podría marcharse, aunque según explica Martínez, en los últimos días ha sorprendido a sus seguidores comiendo en el fango por imitación de otros pájaros así que “es posible que cuando llegue el verano se quede”, señala el experto, quien reconoce que es un privilegio poder disfrutar aquí de este ave “tan sociable”.
A esto se suma que hace unos días se tuvo constancia de que una compañera del mismo proyecto que Cañaílla fue vista por los alrededores de Ponteceso. Se trata de Kira, una hembra liberada también en Barbate que también decidió poner rumbo al norte y con la que podría llegar a juntarse: “Sería un milagro… alto extraño, algo raro, pero nunca se sabe”, señala.