Agricultura

La presión de la avispa velutina se adelanta varias semanas y amenaza la producción de miel en Galicia

Los apicultores gallegos alertan del peor año de la velutina desde su llegada. EFE
  • La presencia de la avispa asiática se ha adelantado varias semanas este año y las organizaciones apícolas temen una mortalidad sin precedentes en las colmenas si la situación se mantiene durante el verano

  • Los apicultores aseguran que nunca habían observado una actividad tan intensa de la avispa asiática a estas alturas del año y advierten de las consecuencias para las abejas y la producción

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La campaña apícola de 2026 amenaza con convertirse en una de las más complicadas que recuerda el sector gallego. Los profesionales llevan semanas detectando un aumento muy temprano de la actividad de la avispa velutina, una circunstancia que está elevando la presión sobre las colmenas mucho antes de lo habitual y que hace temer importantes pérdidas si la situación se prolonga durante el verano.

Las organizaciones apícolas coinciden en que la actividad de la especie invasora se ha adelantado varias semanas respecto a otros años. Este cambio de comportamiento se atribuye, en gran medida, a las condiciones meteorológicas registradas durante el invierno y la primavera. Un invierno relativamente suave, unido a una primavera muy lluviosa y favorable para el desarrollo de los insectos, habría permitido que un mayor número de reinas sobreviviera y estableciera nuevos nidos.

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Preocupa el aumento de nidos de velutinas

Los datos reflejan también esa tendencia. Solo durante la primera semana de julio se registraron más de 2.500 avisos para la retirada de nidos de velutina en Galicia, una cifra que representa alrededor del 10 % del total de intervenciones realizadas durante todo el año pasado y que evidencia la intensidad con la que está evolucionando la campaña.

Aunque desde las asociaciones del sector reconocen el esfuerzo realizado por las administraciones para combatir la expansión de la especie, consideran que la capacidad de respuesta resulta insuficiente ante un problema que continúa creciendo cada temporada. La elevada cantidad de avisos hace muy difícil actuar con la rapidez necesaria y frenar la expansión de una especie que ya lleva más de una década asentada en Galicia.

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Los especialistas recuerdan además que la erradicación completa de la avispa asiática es prácticamente inviable en la situación actual. La ausencia de depredadores naturales eficaces y las condiciones climáticas de Galicia, con abundante humedad y alimento disponible, convierten a la comunidad en un entorno especialmente favorable para su expansión. Todo apunta a que el número de nidos volverá a situarse en cifras similares a las registradas en los últimos años.

Un enemigo que bloquea la actividad de las abejas

La principal amenaza para las colmenas no reside únicamente en los ataques directos, sino en el comportamiento defensivo que obliga a adoptar a las abejas. Cuando varias velutinas permanecen merodeando alrededor de una explotación, las colonias reducen al mínimo sus salidas para evitar ser atacadas.

Ese encierro tiene importantes consecuencias. Las abejas dejan de recolectar néctar, polen y agua, consumen las reservas acumuladas y la colonia comienza a debilitarse progresivamente. Cuando finalmente necesitan abandonar la colmena para alimentarse, muchas ya no cuentan con la fuerza suficiente para defenderse frente a las avispas invasoras.

Además, este año los ataques presentan una intensidad superior a la habitual. Mientras que en campañas anteriores era frecuente observar una o dos velutinas vigilando cada colmenar, ahora es habitual detectar grupos mucho más numerosos actuando de forma simultánea, lo que incrementa notablemente el estrés de las colonias y acelera su deterioro.

Los profesionales advierten de que, si esta presión continúa durante las próximas semanas, muchas explotaciones podrían sufrir una elevada mortalidad de colmenas antes de finalizar el verano, con el consiguiente impacto sobre la producción de miel y sobre la polinización de numerosos cultivos.

Menos miel y mayores costes para los productores

Las consecuencias ya empiezan a notarse en muchas explotaciones gallegas. La reducción de la actividad de las abejas provoca cosechas mucho más escasas que en años anteriores, mientras los apicultores deben asumir un incremento de los costes para mantener con vida a las colonias mediante alimentación suplementaria o incluso trasladando las colmenas a zonas con menor presencia de velutina.

Este tipo de desplazamientos, cada vez más frecuentes, obliga a recorrer cientos de kilómetros para buscar lugares donde la presión de la avispa sea menor, lo que incrementa considerablemente los gastos de combustible, mantenimiento y mano de obra.

A ello se suma la pérdida de productividad. Allí donde hace apenas unos años una colmena podía producir varias decenas de kilos de miel durante la campaña, ahora muchas apenas generan una pequeña parte de esa cantidad o incluso no llegan a producir excedente alguno.

Esta situación también repercute en el precio final del producto. Con una producción mucho más reducida y unos costes de explotación cada vez mayores, el sector reconoce que resulta imprescindible incrementar el valor de la miel para garantizar la viabilidad económica de muchas explotaciones.

Una amenaza que sigue creciendo

La avispa velutina llegó a Galicia hace poco más de una década y desde entonces su expansión no ha dejado de aumentar. Pese a las campañas de retirada de nidos y a las distintas medidas de control, la especie continúa plenamente asentada en buena parte del territorio gallego.

Los apicultores afrontan ahora los meses más delicados del año con especial preocupación. Si las condiciones meteorológicas continúan favoreciendo la actividad de la velutina y la presión sobre las colmenas no disminuye, el sector teme que 2026 termine convirtiéndose en una de las campañas más difíciles desde la llegada de esta especie invasora a Galicia.