Sequía

El agua que cayó en invierno ya no es suficiente: Galicia activa la prealerta por sequía en varias demarcaciones

Imagen de archivo del embalse de Belesar con bajo nivel de agua en noviembre de 2025. EUROPA PRESS
  • La Confederación Hidrográfica del Miño-Sil activa la prealerta tras detectar caudales un 45% inferiores a lo habitual

  • Con todo, las reservas acumuladas durante el invierno evitan por ahora las restricciones en la comunidad

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Tras un invierno especialmente húmedo con cifras de precipitaciones rozando valores récord, Galicia afronta este verano un escenario totalmente inesperado: la falta de lluvias en los últimos meses ha obligado a activar la prealerta por sequía en las cuencas del Miño, Sil y Cabe, según ha informado la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil (CHMS). En concreto, el organismo ha declarado el nivel amarillo de prealerta tras analizar la evolución de los caudales de dichos ríos, que actualmente se encuentran un 45% por debajo de los valores habituales para un mes de julio.

Con todo y pese a este descenso de las precipitaciones y de los caudales de los ríos, las reservas de agua todavía mantienen una situación favorable gracias a la importante acumulación de agua registrada durante el pasado invierno en el conjunto de la comunidad.

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La medida afecta a prácticamente toda la demarcación, excepto al Sil Superior, e incluye las zonas del Miño Alto, Cabe, Sil Inferior, Baixo Miño y Limia. La activación de esta fase implica una mayor vigilancia de las infraestructuras y la puesta en marcha de medidas de concienciación y ahorro por parte de los municipios.

De un invierno histórico a una primavera extremadamente seca

La situación actual contrasta con el escenario vivido apenas unos meses atrás. Entre diciembre y febrero, Galicia registró uno de los inviernos más lluviosos de los últimos años, con acumulaciones cercanas a los 2.000 litros por metro cuadrado en algunas zonas del oeste de la comunidad. En Vigo, por ejemplo, llegaron a recogerse 865 litros en solo tres meses, una cifra cercana a la mitad de toda la lluvia que suele registrarse durante un año completo, tal y como informa Sara Lago en Informativos Telecinco.

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Pero la llegada de la primavera cambió completamente el panorama. Entre marzo y mayo, Galicia acumuló unos 160 litros por metro cuadrado, alrededor de un 46% menos de lo habitual para ese periodo. En algunas zonas, como Vigo, entre marzo y junio apenas se contabilizaron 139 litros. Ese déficit prolongado de precipitaciones es el que ha provocado la actual situación de sequía meteorológica, la primera fase de este fenómeno.

No todas las sequías tienen las mismas consecuencias

Los expertos distinguen varios tipos de sequía que aparecen de forma progresiva y que no implican necesariamente restricciones inmediatas de agua.

La primera es la sequía meteorológica, que se produce cuando las lluvias permanecen durante un periodo prolongado por debajo de los valores normales. Para medirla se utiliza el Índice Estandarizado de Precipitación (SPI), un indicador que compara las precipitaciones actuales con los registros históricos. A finales de junio, Galicia presentaba un SPI de -1,35 en el periodo de tres meses, un valor compatible con una situación de sequía moderada.

El siguiente nivel es la sequía agrícola, que aparece cuando el suelo pierde la humedad necesaria para mantener los cultivos. Este tipo de sequía puede afectar antes al campo que a los ríos o embalses, ya que la tierra responde de forma más rápida a la falta de lluvias.

Los embalses todavía mantienen buenos niveles

La fase que más preocupa a la población es la sequía hidrológica, que se produce cuando disminuyen de forma significativa los caudales de los ríos, los acuíferos o las reservas almacenadas en los embalses, aunque, por ahora, Galicia no ha llegado a ese escenario. Las lluvias del invierno permitieron una importante recarga de las reservas y actualmente los embalses gallegos se encuentran alrededor del 67% de su capacidad.

Además, los indicadores de precipitación a medio y largo plazo todavía mantienen valores positivos, lo que refleja que el déficit de lluvia está concentrado principalmente en los últimos meses. El presidente de la Confederación Hidrográfica del Miño-Sil, José Antonio Quiroga, ha explicado que las precipitaciones acumuladas en los últimos cinco meses han sido unos 180 litros por metro cuadrado inferiores a lo habitual, lo que supone un descenso del 49% respecto a la media entre marzo y julio.

El objetivo es evitar futuras restricciones

La última fase sería la sequía socioeconómica, cuando la falta de agua empieza a afectar directamente al abastecimiento de la población, la agricultura, la ganadería, la industria o la generación energética. La declaración de prealerta busca precisamente evitar llegar a ese punto. La CHMS ha pedido a los ayuntamientos que fomenten el ahorro y limiten los usos no esenciales del agua como medida preventiva.

Por ahora, Galicia en su conjunto, cuenta con reservas suficientes para garantizar el abastecimiento, pero la evolución de las próximas semanas será determinante. La comunidad pasa así de un invierno excepcionalmente húmedo a un verano marcado por la falta de lluvias, una situación que pone de manifiesto cómo los episodios extremos de agua y sequía pueden sucederse con facilidad también en esta comunidad.