TURISMO MASIVO

Decenas de municipios gallegos triplican su población en verano: así afronta Nigrán su “exceso” de visitantes

Playa del Concello de Nigrán, Pontevedra. REDACCIÓN GALICIA
  • Nigrán pasa de unos 18.000 habitantes a alrededor de 50.000 durante el verano y debe multiplicar sus servicios para atender el aumento de población

  • Limpieza, recogida de residuos, socorrismo y Protección Civil son algunos de los dispositivos que se refuerzan

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El verano pone a prueba la capacidad de algunos municipios para atender a una población que se multiplica, en muchas ocasiones, hasta por tres. Es lo que ocurre en prácticamente todos los concellos de las Rías Baixas y Costa da Morte, donde las playas, las segundas residencias y la llegada de turistas hacen que la población se dispare durante los meses estivales. El Concello de Nigrán, por poner un ejemplo, pasa en verano de los 18.000 habitantes habituales a unos 50.000, según datos del mismísimo alcalde, Juan González, cuyo reto profesional, admite, no es solo recibir a todos esos visitantes, sino conseguir que el municipio pueda prestar servicios a una población que casi triplica la habitual. González nos ha contado cómo lo consigue, y con éxito.

La transformación se nota especialmente en las calles, en los arenales y en los contenedores, y obliga al Ayuntamiento a preparar durante meses un dispositivo extraordinario para afrontar un verano en el que todo aumenta: más personas, más residuos y más necesidad de vigilancia y limpieza.

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“En verano se recogen toneladas de basura porque hay muchísima población y porque los vecinos de toda la vida no tienen que sufrir las consecuencias de este aumento de la población, así que debemos reforzar los servicios”, explica el regidor.

Nigrán: de 18.000 a 50.000 habitantes

El salto demográfico es considerable. Nigrán cuenta oficialmente con 18.174 habitantes a 1 de enero de 2026, y su propio Ayuntamiento señala que prácticamente triplica su población durante los meses de verano. Eso significa que los servicios municipales tienen que dimensionarse para una realidad muy distinta a la del resto del año. Uno de los principales esfuerzos se concentra en la limpieza. “El servicio de recogida de basura es el que más se refuerza, trabajando de lunes a lunes para retirar toneladas de basura”, cuenta Juan González. El dispositivo se completa con una limpieza diaria tanto del entorno urbano como de las playas que, según señala el alcalde, “está muy, muy reforzado”

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Los arenales son uno de los principales puntos de concentración de visitantes y requieren un dispositivo específico. Nigrán mantiene un servicio exclusivo de limpieza de playas que sólo se reduce a servicios mínimos durante el invierno y se intensifica desde abril a octubre: “Tenemos un servicio de limpieza exclusivo de playas que empieza en Semana Santa y continúa durante el verano hasta el mes de octubre, es absolutamente necesario”, explica González.

Durante los meses de mayor afluencia, además, el Ayuntamiento dispone de una brigada de entre seis y ocho personas que trabaja únicamente en las playas. La estrategia busca que el incremento de visitantes no termine trasladándose a los vecinos que viven en Nigrán durante todo el año.

La seguridad es otro de los servicios que deben reforzarse cuando llega el verano. Nigrán prepara unas 35 plazas de socorristas para dos arenales, aunque cubrir todos esos puestos no resulta sencillo: “Sacamos sobre 35 plazas de socorristas para dos arenales, que nunca se presentan tantos porque es un trabajo muy eventual y complica la contratación", señala, "pero unos veintitantos siempre los tenemos”, explica el edil.

El dispositivo de vigilancia de las playas cuenta además con brigadas de Protección Civil. “En las playas, aparte de los socorristas, tenemos el equipo de Protección Civil”, añade. El problema, por tanto, no consiste únicamente en contratar más personal, sino en encontrar trabajadores suficientes para cubrir unas necesidades que se disparan durante unas pocas semanas.

Sanxenxo: seis veces más población

El caso de Nigrán no es aislado. En Baiona, otro de los grandes destinos turísticos de las Rías Baixas, el Ayuntamiento calcula que la población puede pasar de unos 12.300 habitantes a cerca de 40.000 durante el verano. La respuesta pasa también por reforzar los servicios. El municipio cuenta con 38 socorristas para sus seis arenales, además de refuerzos policiales y de limpieza.

Y los residuos permiten medir de forma muy gráfica el impacto de la llegada de visitantes: Baiona pasa de recoger unas 12 toneladas de basura al día a unas 45 durante el verano.El salto todavía es mayor en Sanxenxo, donde los aproximadamente 18.000 habitantes censados se convierten en cerca de 120.000 personas que pernoctan en julio y agosto, según los datos aportados por el alcalde, Telmo Martín. A esa cifra hay que sumar además los visitantes que llegan durante el día y no pasan la noche en el municipio, que no son pocos.

El Ayuntamiento calcula que el esfuerzo económico y logístico asociado a la temporada alta ronda entre 4 y 5 millones de euros, según expone la prensa local. La recogida de residuos pasa de unos 300.000-400.000 kilos mensuales en temporada baja a alrededor de 1,7 millones de kilos en verano. El abastecimiento de agua y el saneamiento son también servicios críticos y el municipio tiene en marcha inversiones por 36 millones de euros para mejorar estas infraestructuras.

Municipios que en verano funcionan como ciudades mucho mayores

Nigrán, Baiona y Sanxenxo comparten una misma realidad: durante unas semanas tienen que prestar servicios a una población muy superior a la que figura en sus padrones. La llegada de turistas supone actividad económica y empleo, pero también obliga a multiplicar esfuerzos en limpieza, seguridad, playas, residuos, agua y movilidad.

En Nigrán, el alcalde lo resume desde la perspectiva de quienes viven allí todo el año: el objetivo es que quienes llegan a disfrutar del verano puedan hacerlo con todos los servicios necesarios, sin que ese crecimiento extraordinario de población termine perjudicando a los vecinos habituales.