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El pueblo más fresco de España está en Lugo, con apenas 15,5 grados de media en verano

Igrexa Lamas da Moreira, en A Fonsagrada, Lugo
Igrexa Lamas da Moreira, en A Fonsagrada, Lugo. Creative Commons
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El clima es cada vez más extremo y este verano está dejando en Europa un panorama desolador, con episodios de calor intenso y unas condiciones que hacen que escapar de las altas temperaturas sea, para muchos viajeros, una prioridad. Frente a los destinos de playa y las ciudades que soportan jornadas asfixiantes, los pueblos de montaña ganan atractivo como auténticos refugios climáticos.

Uno de los mejores ejemplos está en el interior de Galicia. A Fonsagrada, en Lugo, se sitúa como la localidad con la temperatura media más baja de España en verano, según un estudio elaborado por una plataforma de viajes a partir de los registros de más de 3.000 estaciones meteorológicas repartidas por todo el país.

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Y es que, cuando el calor aprieta, este pueblo gallego se convierte en un refugio ideal donde vivir una experiencia completamente distinta a la habitual. El municipio gallego encabeza la clasificación de las localidades más frescas del país durante los meses estivales, con una temperatura media de apenas 15,5 grados entre junio y septiembre.

Un verano lejos del calor extremo

Los datos sitúan a este municipio lucense muy por delante de otros enclaves conocidos por sus temperaturas moderadas. A Fonsagrada registra una media que no supera los 16 grados entre junio y septiembre, mientras que Barruelo de Santullán, en Castilla y León, alcanza los 17,3 ºC y Mieres, en Asturias, los 17,7 ºC.

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El listado pone de manifiesto, además, una tendencia clara: la altitud juega un papel fundamental a la hora de encontrar temperaturas más suaves durante el verano. Los municipios de montaña copan buena parte de las primeras posiciones, convirtiéndose en una alternativa para quienes buscan naturaleza y descanso sin enfrentarse a los termómetros disparados.

En el extremo contrario aparecen algunos de los lugares más cálidos del ranking. La Unión, en Murcia, presenta una media estival de 24,9 ºC, seguida de Valldemossa, en Baleares, con 23,9 ºC. Sigüenza, en Castilla-La Mancha, y Mijas, en Andalucía, empatan con una temperatura media de 22,7 ºC.

Naturaleza, bosques y noches frescas

Más allá de los números, el atractivo de estos municipios reside también en el entorno. La montaña ofrece un escenario especialmente apropiado para hacer senderismo, recorrer bosques, descubrir lagos y disfrutar de las noches al aire libre sin el calor habitual de otras zonas del país.

A Fonsagrada reúne, precisamente, buena parte de esas características. Su ubicación en el interior de Lugo y su elevada altitud contribuyen a explicar unas temperaturas estivales especialmente contenidas.

Eso sí, quienes quieran llegar hasta allí tendrán que recurrir a la carretera. Aunque el estudio de la entidad turística destaca la facilidad de acceso en tren de muchas de las localidades incluidas en su análisis, A Fonsagrada no dispone de conexión ferroviaria, por lo que el vehículo se convierte en una de las principales opciones para desplazarse hasta el municipio. Con todo, es un pueblo que sus habitantes muestran con orgullo en las redes sociales.

A Fonsagrada, un municipio de montaña con mucho más que temperaturas bajas

Situada en el este de la provincia de Lugo, A Fonsagrada es conocida por su carácter montañoso y por un paisaje marcado por valles, bosques y cursos de agua. El municipio forma parte de la montaña lucense y es uno de los territorios de mayor extensión de Galicia.

Su entorno permite combinar el turismo de naturaleza con el patrimonio y la gastronomía local. Entre sus atractivos se encuentran diferentes rutas y espacios naturales, además de aldeas y paisajes rurales que permiten descubrir una Galicia alejada de los circuitos turísticos más habituales.

También tiene un vínculo especial con el Camino de Santiago, ya que por el municipio discurre el Camino Primitivo, la ruta jacobea que parte de Oviedo y atraviesa el interior de Asturias y Galicia antes de llegar a Santiago de Compostela.

Con temperaturas medias estivales que difícilmente recuerdan al verano más extremo, A Fonsagrada aparece así como una opción especialmente atractiva para quienes este año buscan algo diferente: cambiar la playa y el calor por montaña, naturaleza y noches en las que dormir sin necesidad de luchar contra el termómetro.