Un cumpleaños infantil deja un “simpa” de 7.000 euros en un restaurante de Culleredo, A Coruña: “Todo era sí y de todo quería más”
Más de 80 personas celebraron un quinto cumpleaños por todo lo alto, con comida, alcohol, hinchables y botellas personalizadas
En el momento de realizar el pago, la madre de la niña puso excusas asegurando que pagaría más tarde, pero eso nunca sucedió
Una fiesta de cumpleaños para una niña de cinco años terminó convirtiéndose en una pesadilla para Carol Sao Luis, la propietaria del restaurante Tropicaña, en Orro, Culleredo, quien no puso pegas ni sospechó de todas las peticiones que la madre de la cumpleañera realizó antes de hacer el “simpa” del siglo. Más de 80 invitados disfrutaron durante horas de comida, bebida, barra libre e hinchables en este restaurante de A Coruña pero cuando llegó el momento de hacer las cuentas, la responsable del evento aseguró que no podía pagar en ese momento y prometió hacerlo de madrugada. El dinero, sin embargo, nunca llegó.
La factura ascendía a unos 7.000 euros, una cantidad especialmente importante para un pequeño negocio hostelero que han llevado a la propietaria a denunciar los hechos ante la Guardia Civil por un posible delito de estafa.
Una fiesta sin escatimar en gastos
La celebración se había cerrado a principios de agosto. La mujer que contactó con el restaurante quería organizar un cumpleaños “por todo lo alto” para su hija y, según contó a la propietaria, atravesaban además un momento familiar complicado.
El encargo incluía prácticamente de todo: comida, marisco, carne a la brasa, tartas, aperitivos, barra libre y distintos servicios adicionales que la empresaria no dudó en prestar, tales como botellas personalizadas e hinchables para los niños.
La propietaria reconoce que le llamó la atención que la clienta aceptara prácticamente todas las propuestas sin discutir el precio, y que había abonado una fianza de 500 euros, por lo que decidió seguir adelante con la celebración.
El momento en el que todo cambia
La fiesta transcurrió con normalidad hasta que llegó la hora de cerrar la cuenta. Cuando Carol pidió hacer el pago, la mujer le explicó que había tenido una discusión con su pareja y que él era quien se encargaba de las cuentas. Aseguró que en ese momento no disponía del dinero necesario, pero que pagaría durante la madrugada.
Mientras la propietaria hablaba de lo ocurrido con su marido, parte de los invitados comenzaron a abandonar el restaurante. De las más de 80 personas que habían acudido al cumpleaños, todavía quedaban unas 40 cuando el grupo terminó marchándose.
También se fue la mujer que debía abonar la factura. Carol llegó a fotografiar la matrícula del vehículo antes de que abandonara el lugar, por si finalmente tenía que recurrir a la Policía, como así acabaría sucediendo.
“Es muchísimo dinero para un negocio como el nuestro”
Las horas pasaron y el pago prometido no llegó. La propietaria intentó ponerse en contacto con la mujer a través de WhatsApp advirtiéndole que denunciaría lo ocurrido. La respuesta, según relata Carol, fue que el restaurante no había cumplido con los servicios que se habían contratado.
Ante esta situación, la hostelera acudió finalmente a una comisaría y presentó una denuncia. Según le han trasladado los agentes, la persona a la que señala ya estaría localizada y los hechos podrían ser constitutivos de un delito de estafa.
“7.000 euros es muchísimo dinero para un negocio como el nuestro”, lamenta la propietaria, que también asegura que el local quedó en malas condiciones tras la celebración y que dispone de imágenes para demostrarlo. Ahora espera que la investigación permita esclarecer lo ocurrido y recuperar el dinero: “Estas cosas no pueden pasarse por alto”, sostiene.
El caso ha dejado a la propietaria con una deuda difícil de asumir para una pequeña empresa como la suya y con la sensación de haber sido engañada después de preparar durante semanas una celebración multitudinaria. Carol ha decidido hacer público su caso para denunciar, también, la frecuencia con la que, según afirma, otros restaurantes como el suyo sufren impagos tras prestar sus servicios, aunque pocos llegan a superar su cuantía.