Animales

El SOS de una protectora de Pontevedra ante la falta de espacio y la gran carga de trabajo: “Estamos desbordadas”

La protectora cierra las puertas a nuevas entradas de animales que no sean de los Concellos de Moaña, Cangas y Bueu.
La protectora cierra las puertas a nuevas entradas de animales que no sean de los Concellos de Moaña, Cangas y Bueu.. CEDIDA
  • La Protectora de Animais do Morrazo limita la entrada de animales de otros municipios ante la falta de espacio y el aumento de camadas

  • Sus voluntarias reclaman más concienciación para fomentar la adopción y evitar que perros y gatos terminen abandonados

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La Protectora de Animais do Morrazo, en Pontevedra, que recientemente protagonizó una de las noticias más impactantes de nuestra web al recoger ‘in extremis’ a siete cachorros de perro a quienes se estaban comiendo las larvas, atraviesa una situación límite. La llegada constante de animales y, especialmente, el incremento de camadas de gatos ha llevado a la entidad a limitar la recogida de animales procedentes de municipios con los que no mantiene convenio, algo que ha supuesto una lluvia de críticas hacia sus voluntarias a las que acusan de no ser responsables.

Una de ellas, Lorena, se defiende así de las acusaciones: “Estamos desbordadas de trabajo entre perros y gatos, y tenemos ahora mismo limitación de espacio”, explica. Una situación que se ha agravado durante este año, después de que la entidad comenzase también a trabajar con gatos: “Tenemos alrededor de treinta gatos bebés en la protectora”, señala. A ellos se suman cerca de medio centenar de perros que permanecen actualmente bajo el cuidado de la organización.

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La acumulación de animales supone también una mayor carga para las voluntarias: “Durante todo el año seguimos recogiendo perros y ahora gatos y eso hace que las instalaciones se saturen y que la carga de trabajo sea mucho mayor”, explica Lorena.

Perros que necesitan una atención especial

La situación no se limita a una cuestión de espacio. Entre los animales que permanecen en el refugio hay perros que necesitan cuidados específicos y un proceso de recuperación más prolongado debido a sus experiencias anteriores. “Tenemos cerca de 50 perros entre los cuales hay algunos con un pasado muy difícil y que necesitan mucho trabajo para avanzar”, cuenta la voluntaria.

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Algunos necesitan además atención veterinaria y espacios separados debido a sus problemas de salud o de comportamiento. Por eso, desde la protectora insisten en que cada nueva entrada implica recursos, tiempo y cuidados que ahora mismo son difíciles de asumir.

La entidad mantiene su actividad en Cangas, Moaña y Bueu, municipios con los que tiene convenio, pero ha decidido frenar temporalmente la entrada de animales procedentes de otras localidades para poder atender adecuadamente a los que ya están bajo su responsabilidad y así lo han expuesto en sus redes sociales donde, además de falta de espacio y sobrecarga de trabajo, apuntan a motivos de salud que les impiden "estar al cien por cien".

El abandono de camadas, una realidad que sigue preocupando

La saturación se produce además mientras continúan apareciendo camadas abandonadas. Durante una reciente jornada de adopción en Moaña, las voluntarias recibieron el aviso de que siete cachorros habían sido encontrados entre la maleza junto a la carretera de Moaña a Marín, tal y como apuntamos al inicio de estas líneas.

Los animales necesitaban atención urgente. Estaban llenos de larvas y sufrían hipotermia, hasta el punto de que las voluntarias temieron por su vida. Fueron trasladados para recibir calor y comenzaron a alimentarlos con biberón. Para la protectora, este tipo de situaciones demuestra que todavía queda mucho trabajo por hacer en materia de concienciación. Abandonar una camada en el monte no es una solución: pone en peligro la vida de animales que dependen completamente de los cuidados humanos.

Adoptar en lugar de comprar

Ante este escenario, la protectora reclama un cambio de mentalidad. La adopción puede contribuir a liberar espacio en los refugios y ofrecer una segunda oportunidad a animales que ya han sufrido abandono o que llevan tiempo esperando una familia.

La organización asegura que las adopciones funcionan, pero el número de animales que llegan sigue siendo demasiado elevado. El objetivo, por tanto, no pasa únicamente por encontrar un hogar para los animales que ya están en el refugio, sino también por reducir los abandonos y fomentar una tenencia responsable.

Perros y gatos no son objetos que puedan desecharse cuando surgen dificultades. Antes de incorporar un animal a una familia es necesario valorar el tiempo, los gastos, los cuidados y el compromiso que implica durante toda su vida.

¿Quieres adoptar? Así es el proceso en la Protectora de O Morrazo

Adoptar a uno de los animales que espera en la Protectora de Animais do Morrazo comienza con un cuestionario dirigido a las familias interesadas. En él deben explicar qué tipo de perro buscan, cuál o cuáles (si es que ya los han visto en la protectora) les han llamado la atención y cómo es su estilo de vida, para que las responsables puedan valorar qué animal puede encajar mejor con ellos.

Después llega una entrevista personal, que habitualmente se realiza en el propio refugio. Si la familia ya se ha fijado en algún perro, puede pasar un rato con él e incluso sacarlo a pasear para conocerse y comprobar si existe compatibilidad. Si el encuentro resulta satisfactorio, comienza formalmente el proceso de adopción y ambas partes firman un contrato. La protectora solicita además un donativo de 70 euros.

El acompañamiento no termina cuando el animal abandona el refugio. Desde la entidad realizan un seguimiento posterior a las adopciones para conocer cómo se está adaptando el animal a su nueva familia y comprobar que todo marcha bien: “Nos gusta saber de ellos, qué tal va todo y demás”, explican desde la protectora, manteniendo así el contacto con las familias incluso después de que sus animales hayan encontrado un nuevo hogar.