"Decid algo, haced ruido": Turquía y Siria, a contrarreloj para salvar vidas 90 horas después de los terremotos

  • Situación dramática en Turquía y Siria: el plazo de las 72 horas, para encontrar supervivientes en un terremoto, se ha cumplido

  • Ya no hay tiempo para esperar a los rescatadores y, piedra en mano, un padre desesperado llamaba a sus hijas: "Decidme algo"

  • Terremotos en Turquía y Siria, en directo |

Situación dramática en Turquía y Siria. El plazo de las 72 horas, a partir del cual se reducen drásticamente las posibilidades de encontrar a más supervivientes en un terremoto, se ha cumplido ya con creces. Sin embargo, los rescatistas siguen trabajando día y noche sin descanso.

Ya no hay tiempo para esperar a los rescatadores. Y piedra en mano, un padre desesperado llamaba a sus hijas en medio de un paisaje en ruinas: "Decidme algo niñas, haced ruido". En un vídeo del momento, se puede ver cómo recorría la montaña de escombros -que hasta el lunes fue su casa- esperando a que sus hijas le contestaran. Sin éxito, por ahora. Y ya son casi 90 horas sin ellas.

Numerosas personas siguen bajo los escombros en Turquía y Siria: camino de la cuarta noche

Mejor suerte ha tenido otro hombre turco, que ha podido recuperar a su hijo: el pequeño, herido, pudo ser rescatado. Su familia recupera una sonrisa que creían perdida para siempre: "Aún está vivo, gracias a Dios". Camino ya de la cuarta noche bajo tierra, a los atrapados bajo los escombros se les agota el tiempo.

El tesón de los rescatistas no flaquea: son protagonistas de verdaderos milagros

Pero, aunque la gran mayoría de los esfuerzos terminan en fracaso, no flaquea el tesón de los rescatistas. Son protagonistas de verdaderos milagros. Siguen sacando a niños extraordinariamente lúcidos tras tantas horas bajo tierra. Son muchos los vídeos de rescates y cada vida se celebra.

Aya, la pequeña a la que encontraron en los escombros recién nacida y con el cordón umbilical

También ha desafiado a los mecanismos de la biología humana un bebé de tan solo dos meses. U otra pequeña a quien veíamos el lunes recién nacida bajo los escombros. Cuando la encontraron, aún estaba unida al cordón umbilical de su madre muerta. Ni siquiera tuvo tiempo de ponerle nombre. Ahora se llamará Aya.