El suicidio familiar que sobrecoge a Australia: unos padres deciden morir junto a sus hijos con espectro autista severo tras sentirse "abandonados por el sistema"

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Una imagen de Jarrod Clune, de 50 años, con uno de sus hijos. Redes Sociales
  • La tragedia ha sacudido a Mosman Park, un suburbio de Pert en Australia: una familia entera suicidada

  • Los adolescentes sufrían trastorno del Espectro Autista severo y requerían cuidado las 24 horas del día

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La tragedia que ha sacudido a Mosman Park, un suburbio de Pert en Australia. Jarrod Clune (50) y Maiwenna Goasdoue (49) fueron hallados sin vida junto a sus hijos, Leon (16) y Otis (14), y sus tres mascotas, dos perros y un gato, en un presunto homicidio-suicidio pactado. Antes de morir, dejaron una nota en la puerta con una advertencia final: "No entren, llamen a la policía".

Maiwenna Goasdoue con su hijo Otis
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Los adolescentes sufrían trastorno del Espectro Autista severo y requerían cuidado las 24 horas del día. Un reciente recorte de fondos habría dejado a los padres en un agotamiento extremo que les habría llevado a tomar una dramática solución: acabar con todo y apuntar al sistema de apoyo a discapacitados de Australia por abandonarlos. La polémica, pues, está servida.

"Les decían que sus hijos eran 'demasiado difíciles' para recibir ayuda"

"Les decían que sus hijos eran 'demasiado difíciles' para recibir ayuda", confesó un allegado. Dentro de la casa, los investigadores hallaron una segunda carta donde la pareja detallaba la planificación del acto y cómo gestionar sus finanzas tras su muerte. No hubo armas ni violencia física; fue una despedida silenciosa y premeditada. La muerte fue la única salida en la mente de unos padres que ya no podían más.

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Los dos chicos y su padre habían pasado por el prestigioso centro masculino Christ Church Grammar School. En un comunicado dirigido a las familias del colegio, su director, Alan Jones, recordó que Clune fue prefecto y jugador de fútbol antes de graduarse en 1992, y aseguró que "tenía un amplio grupo de amigos y era querido y apreciado por sus compañeros".

Sobre la madre, añadió: "Mai era un miembro activo de nuestra comunidad y estaba entregada a sus hijos". Jones explicó que Leon y Otis recibieron apoyo educativo específico en el Peter Moyes Centre del propio centro y subrayó que "este trágico incidente ha tenido, y seguirá teniendo, un impacto significativo en toda nuestra comunidad escolar —estudiantes, personal, padres y antiguos alumnos".

Allí aún recuerdan las frases de Otis en el boletón escolar "disfruté explorando el río con mis amigos. También disfruté de las clases de natación y el trampolín", y de su hermano mayor León, de 16 años “mi parte favorita del año fue jugar con mis amigos en el óvalo. Este año aprendí a comunicarme con mi dispositivo”

Mary Butterworth, directora ejecutiva de Developmental Disability WA, confesó que "la tragedia resalta las deficiencias en los servicios de apoyo de Australia Occidental.

El primer ministro de Australia reconoce que el caso plantea muchas preguntas

El primer ministro de Australia Occidental, Roger Cook, pidió calma mientras avanza la investigación policial y reclamó paciencia ante las especulaciones sobre el apoyo institucional. “En tiempos como estos uno se pregunta por qué. ¿Qué salió mal? ¿Podría haberse evitado?”. dijo. “Ahora necesitamos pasar por el proceso de investigación para analizar los hechos y responder estas preguntas”.

Cook dijo que una vez que se complete la investigación, las agencias gubernamentales y otros organismos podrían considerar posibles mejoras.

En términos similares se expresó la ministra de Educación, Sabine Winton, quien reconoció la dureza de la situación para las familias con hijos con discapacidad y aseguró que su departamento trabaja para reforzar el respaldo desde las escuelas. “Estoy concentrada en asegurarme de que nuestras escuelas puedan hacer todo lo posible para apoyar a sus hijos”. Winton dijo que esto incluía implementar una revisión de la forma en que se trata a los niños con discapacidades en las escuelas públicas.

El síndrome de la persona cuidadora quemada

El llamado “síndrome de la persona cuidadora quemada” se da en quienes dedican gran parte de su tiempo a cuidar de personas dependientes. La exigencia que ello conlleva puede llevar a quien cuida a un estado anímico de agotamiento, tanto físico como emocional. La persona cuidadora a menudo puede verse tan desbordada por las circunstancias que relegue a un segundo plano su cuidado emocional y físico.

Este conjunto de emociones, sensaciones y pensamientos puede desembocar fácilmente en problemas psicológicos y físicos. Tanto es así, que cerca de un 90% de las personas cuidadoras presentan alguna afectación del estado de ánimo, como apatía, irritabilidad, ansiedad o trastornos depresivos. También pueden sufrir dolores musculares o de cabeza, alteraciones del sueño o desajustes gastrointestinales, entre otros.