China también quiere seducir

China también quiere seducir
El caballo, protagonista del año nuevo chino. Telecinco
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China ha entrado al galope en el Año Nuevo. La gala, ese gran escaparate patriótico, luce también a diario en las redes sociales de todo el planeta. Porque China ya no solo quiere vender, sino también influir. Es el poder blando viralizado a través de la etiqueta Chinamaxxing, que podríamos traducir como "chinificarse", es decir, glorificar la comida china, el taichí, el agua caliente o la moda inspirada en diseños imperiales. También a través del cine, las series o los Labubus, estos peluches que como poco cuestan 20 euros, pero que pueden superar los 1500 en ediciones exclusivas.

Las encuestas sobre percepción de China en Occidente como la del Pew Research Center muestran que el mensaje va calando: la imagen de China ha mejorado en el 60% de los países encuestados. Y dos de cada tres franceses, alemanes o españoles ya ven a China como primera potencia económica mundial.

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Pero el gigante asiático también juega aquí con ventaja. "Nuestros sistemas en Europa son muy abiertos y permiten que China transmita lo que quiera en nuestras redes sociales (RRSS), pero no es a la inversa: no podemos emitir lo que queramos en las suyas. Y esa diferencia de terrenos de juego es algo que tenemos que ver cómo gestionamos" asegura el economista, ingeniero y experto en China Claudio Feijóo.

El gobierno chino ejerce un control total sobre internet: sus redes muestran un país idílico y eficaz, repleto de coches eléctricos y trenes de alta velocidad. Ni rastro de crítica política, defensa de los derechos humanos o reivindicación de causa alguna que no esté liderada por el Partido Comunista Chino.