Familia Real Británica

Todo lo que implica el arresto del expríncipe Andrés: bajo custodia, registro de sus casas y una posible cadena perpetua

El príncipe Andrés
El príncipe Andrés. Cordon Press
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Un terremoto institucional sin precedentes ha sacudido este jueves, 19 de febrero, a la monarquía británica. La detención de Andrés Mountbatten-Windsor, exduque de York y hermano del rey Carlos III, marca uno de los capítulos más delicados para Buckingham.

No se trata únicamente de un escándalo mediático, sino que, por primera vez en décadas, un miembro de tan alto rango que ha pertenecido a la familia real se encuentra bajo custodia policial por un presunto delito grave vinculado al ejercicio de sus funciones públicas y a su relación con el financiero estadounidense Jeffrey Epstein.

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El príncipe Andrés en una imagen de archivo.

La operación policial

La operación policial se ha llevado a cabo a primera hora de la mañana en su residencia en Wood Farm, dentro de la finca de Sandringham, en Norfolk.

Agentes de Thames Valley Police habían ejecutado una orden de arresto por sospecha de 'misconduct in public office', es decir, "mala conducta en el ejercicio de un cargo público", una figura del 'common law' británico que se aplica a personas que han desempeñado responsabilidades oficiales y presuntamente han abusado de ellas de forma deliberada.

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La investigación gira en torno a las comunicaciones y posibles intercambios de información confidencial al magnate y delincuente sexual durante el periodo en que Andrés ejercía como representante comercial especial del Reino Unido.

El expríncipe Andrés en una imagen de archivo.

Bajo custodia

Tras el arresto, ha sido trasladado a las dependencias policiales donde permanece bajo custodia, sin embargo, se desconoce, hasta el momento, el sitio concreto en el que se encuentra arrestado.

En Inglaterra y Gales, una persona puede ser retenida hasta 24 horas sin cargos formales, aunque ese tiempo puede ampliarse a 36 o incluso 96 horas con autorización judicial si se trata de delitos graves. Durante este tiempo, la policía puede interrogar al detenido en presencia de su abogado y analizar el material incautado.

Registros

En paralelo, los agentes ya han empezado a registrar varias propiedades vinculadas al exduque de York, incluida la Royal Lodge en Windsor Great Park y otra residencia en Berkshire.

El expríncipe Andrés

Este tipo de registros están amparados por la orden judicial y permiten la incautación de dispositivos electrónicos, documentos físicos, discos duros, teléfonos móviles y cualquier soporte que pueda contener pruebas relevantes.

En investigaciones de presunta mala conducta pública, como la del tío del príncipe Guillermo, el análisis de correos electrónicos, agendas y conversaciones privadas será clave para determinar si existió abuso de poder o revelación indebida de información.

Posible pena de cárcel

En Reino Unido, el delito de mala conducta en un cargo público no está tipificado en una ley concreta, sino que procede de la tradición jurídica británica. Para que prospere, la fiscalía debe demostrar que el expríncipe Andrés ocupaba un cargo público, que actuó de forma deliberadamente impropia y que su conducta fue tan grave que merece sanción penal.

Aunque las condenas varían según la gravedad de los hechos, la pena máxima teórica puede alcanzar la cadena perpetua en los casos más extremos, si bien en la práctica las sentencias suelen situarse muy por debajo de ese límite como, por ejemplo, hasta 10 o 14 años.

El príncipe Andrés

Su vínculo con Jeffrey Epstein

El caso remite inevitablemente a la relación del exmarido de Sarah Ferguson con Jeffrey Epstein, condenado por delitos sexuales y fallecido en prisión en 2019. Durante años, fotografías y testimonios han evidenciado la cercanía entre ambos, incluso después de la primera condena de Epstein en 2008.

La imagen de Andrés paseando por Central Park junto a él ha pasado a la historia, y el propio Andrés describió poco después su vínculo como un "error de juicio". Ahora, y aunque él ha negado que formara parte de la trama, su imagen filtrada en situaciones comprometedoras con una mujer tampoco ha pasado desapercibida.

Lo que ahora investigan las autoridades no son directamente aquellos presuntos abusos, sino la posible utilización indebida de su posición institucional y el intercambio de información con el entorno de Epstein cuando aún ejercía sus funciones, y la publicación de nuevos documentos y comunicaciones por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos habría impulsado a las autoridades británicas a actuar.

El príncipe Andrés en una imagen de archivo.

Buckingham Palace ha reiterado pocas horas después de su detención que el rey no tiene papel operativo en el proceso y que "la ley debe seguir su curso", sin embargo, el impacto en su reputación es innegable.

El siguiente paso dependerá de la Crown Prosecution Service, que deberá decidir si existen evidencias suficientes para presentar cargos formales. De ser así, el proceso podría desembocar en uno de los juicios más históricos en Reino Unido.