Cuatro años de invasión rusa de Ucrania, la guerra que ha cambiado todas las guerras: drones y una revolución digital
El conflicto bélico en Ucrania ha servido de prueba para sofisticadas tecnologías como es el uso de drones
Volodimir Zelenski enseña el búnker en el que vive y organiza la defensa de Ucrania desde hace cuatro años cuando comenzó la invasión rusa
Cuatro años de la de guerra de Ucrania equivalen también a 1.462 días bajo las bombas. Son 44 días más que la Segunda Guerra Mundial en el frente ruso, cuando las tropas de Stalin conquistaron miles de kilómetros. Ahora, los avances son unas 30 veces más lentos y a un coste humano brutal.
Putin apenas ha conseguido controlar el 20% de Ucrania, y la línea de frente se ha convertido en la llamada "zona de exterminio": una franja de unos 20 kilómetros desde la línea de contacto, hacia ambos bandos, donde la vida es imposible debido a la implacable vigilancia de los drones. Estas tecnologías representan una revolución que condicionará las guerras futuras.
“Es un cambio de paradigma” dice Fernando Puell, coronel retirado del Ejército, profesor de Historia Militar y autor del libro “Historia de la Guerra”. “Esta guerra abre un melón nuevo porque es la primera vez que se emplean todas las herramientas derivadas de la revolución digital de forma masiva”, añade.
Un campo de pruebas tecnológico
El este de Ucrania se ha convertido en un campo de pruebas tecnológico, un laboratorio para estas innovaciones. Kilómetros de cables de fibra óptica enredados por todos lados, conectados a algunos modelos de drones para evitar interferencias electrónicas. Blindados recubiertos de pinchos y jaulas de metal para minimizar el impacto de drones kamikaze y cientos de kilómetros de carreteras y trincheras cubiertas por redes metálicas anti-dron.
Algunas han llegado a Ucrania gracias a pescadores españoles. Paradójicamente, frente a la guerra digital más avanzada de la historia, las contramedidas son soluciones analógicas de lo más rudimentarias: redes de pesca, pinchos metálicos y cables enterrados. Este contraste define el nuevo paradigma táctico de la guerra moderna.