Yasi, una joven iraní de 26 años, ve en la muerte de Jamenei una oportunidad: "Esperamos que muchas cosas cambien"

La opinión de muchas mujeres iraníes tras la muerte de Jamenei. INFORMATIVOS TELECINCO
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IránLas imágenes de mujeres celebrando la muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenei, se han repetido dentro y fuera de Irán tras el ataque de Israel y Estados Unidos. En Informativos Telecinco hemos entrevistado a varias mujeres iraníes que llevan años luchando contra el régimen, dentro y fuera del país, para conocer su opinión sobre el futuro de las mujeres tras el fin de Jamenei.

Una de ellas es Yasi, de 26 años, que aunque vive en el exilio, lleva a Irán “muy cerca del corazón”. Como otras jóvenes de su generación, ha crecido bajo leyes que regulan desde cómo vestir hasta con quién relacionarse.

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Irán antes de la Revolución Islámica de 1979

La situación contrasta con la realidad previa a la Revolución Islámica de 1979. Antes de ese giro histórico, Irán no imponía un código de vestimenta religioso. Las mujeres podían vestir minifalda, llevar el pelo suelto y ocupar espacios públicos sin restricciones: “Irán era un país liberal. Las mujeres podían vestir como quisieran”, recuerdan quienes vivieron aquella etapa.

El cambio fue profundo y no se limitó a la ropa. Tras la caída del Sha y la llegada del régimen islámico, se implantó la segregación por sexos en las escuelas, se prohibió la socialización entre hombres y mujeres sin parentesco y comenzaron las detenciones por incumplir las normas morales. La llamada “policía de la moral” se convirtió en un instrumento central del control social, un sistema que en los últimos años ha provocado protestas masivas tras la muerte de jóvenes detenidas por supuestas infracciones del código islámico.

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Antes de 1979, el país estaba gobernado por la dinastía Pahlaví. Reza Shah impulsó en los años treinta una modernización del Estado y, ya con su hijo Mohamed Reza Pahlaví en el poder, ese proceso se aceleró con la llamada Revolución Blanca. En 1963, las mujeres obtuvieron el derecho al voto y la igualdad política, y llegaron a ocupar cargos de relevancia como ministras, juezas y altas funcionarias.

Para muchas iraníes, la muerte de Jamenei no solo marca el final de una figura política, sino la posible apertura de una grieta en el sistema. Un ejemplo simbólico fue el gesto de la selección femenina de fútbol, que decidió no cantar el himno del régimen en su último partido internacional.

El futuro sigue siendo incierto. Pero tras décadas de control, castigo y silencio forzado, muchas mujeres ven en este momento histórico una oportunidad.