Itamar Ben Gvir, el ministro israelí que brinda con champán y una soga en la mano por la pena de muerte a palestinos

Itamar Ben Gvir, el ministro israelí que brinda con champán y una soga en la mano por la pena de muerte a palestinos
Itamar Ben Gvir celebra con champán y una soga la pena de muerte a terroristas palestinos. Telecinco
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Cisjornania, territorio palestino bajo control de Israel, es víctima colateral de esta guerra. El parlamento israelí ha legalizado la pena de muerte, por ahorcamiento, para palestinos condenados por asesinatos terroristas. Una decisión que ha causado indignación internacional, informa Ruben G. Enebral.

Pedro Sánchez se ha sumado a la condena. Dice que se trata de una medida asimétrica, que no se aplicaría a los israelíes que cometieran los mismos delitos.

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Sin embargo, para el ministro se Seguridad, el más radical del gobierno de Netanyahu, Ben Gvir, esta ley es motivo de celebración con champán y una soga en la mano. Tras la aprobación de la medida y con la oposición en contra delante, Gvir intentó abrir una botella de champán allí mismo, en el Parlamento. Sin embargo, un ujier se lo impidió. El ministro colono no lo hizo, pero salió a los pasillos y descorchó la bebida para brindar mientras gritaba: "¡Historia! Pronto los contaremos uno por uno", pletórico tras aprobarse la ley de la que ha sido máximo impulsor.

El ministro de Seguridad Nacional ya había dicho que se muere de ganas de ejecutar terroristas junto a una horca. Y se muestra desafiante con los estados europeos que han criticado la norma: "No os tememos miedo". También organizaciones de su propio país consideran este "ojo por ojo" discriminatorio. Será casi imposible aplicarlo -por ejemplo- a un colono israelí que mate a un palestino.

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El texto, aprobado con 62 votos a favor y 48 en contra, obliga -salvo excepciones sin definir- a los tribunales militares israelíes a imponer la pena de muerte por ahorcamiento a los palestinos residentes en Cisjordania ocupada, mientras que a los tribunales ordinarios que juzgan a ciudadanos israelíes les da la posibilidad de aplicar en su lugar la cadena perpetua y estipula más condiciones para imponerla.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, asistió a la votación en el plenario de la Knéset y votó a favor de la reforma.

La ejecución de la pena, según la normativa, deberá realizarse en un plazo máximo de 90 días por el Servicio Penitenciario tras la sentencia, mediante ahorcamiento, con regulaciones específicas sobre la detención separada del recluso, el acceso restringido a autoridades y familiares y la supervisión de la ejecución. Las familias de los reclusos están devastadas y ya se temen lo peor.

Para los autores de la masacre del 7 de octubre se crearán una ley y un tribunal especiales. Ahora mismo hay casi 9.500 presos palestinos en cárceles israelíes. La gran mayoría a espera de juicio. La madre de dos de ellos reconoce estar devastada por la noticia. El Estado de Israel solo ha aplicado la pena capital en casos extraordinarios, como el del dirigente nazi Adolf Eichmann en 1962.