43 días de contradicciones de Donald Trump en la guerra con Irán: de enviar 10.000 soldados más a decir que se acabará pronto

Estados Unidos aumenta su presión sobre Irán con el despliegue de 10.000 soldados adicionales y varios buques de guerra a Oriente Próximo.
Mientras tanto, Donald Trump vuelve a decir que el final de la guerra está cerca.
Estados Unidos aumenta su presión sobre Irán con el despliegue de 10.000 soldados adicionales y varios buques de guerra a Oriente Próximo. Se sumarán a los 50.000 efectivos que ya están presentes en la región. Permitirán a Estados Unidos ampliar las opciones si las conversaciones fracasan.
Estar 43 días en la cabeza de Trump, con sus idas y venidas no es fácil, porque una cosa es lo que dice y otra lo que hace. El caos es absoluto y sus mensajes se dirigen a sus enemigos, a la opinión púiblica americana contraria a la guerra y a las bolsas. El avispero de Irán sigue mientras las elecciones de medio mandato se acercan con una popularidad en mínimos y el presidente de EEUU, lo sabe. Por eso lanza mensajes de fin de la guerra cada cierto tiempo, para relajar unos mercados que cada vez se fían menos de las palabras de todo un presidente de EEUU, que combina bravuconadas con acciones de comandante en jefe.
Como enviar más tropas a Oriente Próximo cuando dice que está a punto de acabar la guerra. ¿Cuántas veces le hemos oído decir lo mismo en este mes y medio? Si el 13 de marzo hablaba del fin de la guerra, una cosa de días, cuando comenzó los ataques, el presidente no duda en amenazar con aniquilar en Irán a toda una civilización, lo que provocó que muchos pensaran en el uso de bombas nucleares, algo que desde la Casa Blanca se vieron obligados a desmentir. Es la forma de hacer política de Trump, a base de órdagos, algo que le ha funcionado como empresario, pero que dista mucho de la diplomacia con la que se debe mover un presidente del país más poderoso del mundo.
Basten algunos titulares de estas fechas para dejar claro que las palabras de Trump, a día de hoy, no son garantía de nada.
3 de marzo: El presidente categórico dice, "Hemos ganado la guerra"
9 de marzo: "La guerra está terminando, de una manera muy bella"
11 marzo: "Hemos ganado. Desde el primer momento ya estaba acabada"
13 marzo: El presidente de EEUU dice: "Hemos ganado la guerra"
22 marzo: El presidente dice que "Irán está muerto"
31 marzo: Trump habla de un "acuerdo cercano"
7 abril: Habla de aniquilar a todo una civilización entera y del alto el fuego
Siguiendo con esta rutina de idas y venidas, Donald Trump se ha levantado hoy optimista sobre el fin de la guerra y sobre el precio del petróleo. "Estoy muy contento, va a bajar muy rápido el petróleo cuando este termine y creo que va a terminar muy pronto". La realidad es que mientras dura la guerra, la verdadera obsesión de Trump es decirle a los estadounidenses que el precio del galón de gasolina volverá a ser bajo antes de las elecciones de medio mandato.
Por eso también ha prolongado el alto el fuego una semana más, hasta el 22 de abril. Pero la cruda realidad es que el régimen iraní sigue sin comprometerse a retomar las negociaciones que Pakistán quiere reactivar el próximo fin de semana.
Trump lanza también la sospecha que China los está ayudando a la vez que señala que están muy contentos con lo que está haciendo en Ormuz. En el mismo día dice que "he escuchao que China les están dando armas" y que "les he escrito una carta pidiéndoles que no lo hagan" y que China está muy contenta de que esté abriendo permanentemente el Estrecho de Ormuz algo por lo que Xi Jinping le dará un fuerte abrazo cuando llegue a Pekín a mediados de mayo. "¡Estamos trabajando juntos de forma inteligente y muy eficaz! ¿Acaso no es mejor que pelear? Pero recuerden, somos muy buenos peleando, si es necesario, ¡mucho mejores que nadie!".
Idas y venidas, una cosa y la contraria, un caos en el que el presidente de EEUU se mueve con soltura. Esta es la realidad de 43 días en la cabeza de Trump.
