Reino Unido envía a unos paracaidistas del Ejército a la isla de Tristán de Acuña ante la sospecha de un contagio de hantavirus

Paracaidistas del ejército se han lanzado sobre el territorio con material médico para prestar ayuda humanitaria
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Reino Unido ha llevado a cabo una curiosa operación de ayuda médica en la isla de Tristán de Acuña -una de las paradas del crucero MV Hondius- ante la sospecha de contagio de un ciudadano británico que se encuentra allí. Al no tener un aeropuerto, paracaidistas del ejército se han lanzado sobre el territorio con material médico.
El Gobierno ha lanzado un comunicado para explicar a la ciudadanía que un equipo "especializado" de las Fuerzas Armadas ha realizado "un audaz salto en paracaídas" para entregar la ayuda "de emergencia" a este archipiélago ubicado en el sur del océano Atlántico y que no cuenta con pista de aterrizaje.
Han efectuado el salto desde un avión A400M de la Real Fuerza Aérea británica
El equipo ha estado compuesto por seis paracaidistas y dos médicos militares. Todos han efectuado el salto desde un avión A400M de la Real Fuerza Aérea británica mientras que se ha lanzado "casi simultáneamente" suministros de oxígeno y material médico.
El grupo ha volado 6.788 kilómetros desde la base aérea de Brize Norton, en el condado inglés de Oxfordshire, hasta la isla Ascensión, y desde allí ha volado más de 3.000 kilómetros hasta llegar a Tristán de Acuña, por lo que han necesitado que otra aeronave de la RAF les brinde apoyo para poder repostar combustible.
Es la primera vez que el ejército envía personal médico para prestar ayuda
La isla de Tristán de Acuña es un territorio habitado que usualmente solo es accesible con un barco. Es la primera vez que el Ejército británico envía personal médico para prestar ayuda "humanitaria" de este modo, "lo que demuestra su capacidad para desplegarse en todo el mundo con muy poca antelación para llevar a cabo diversas misiones".
A ello se suma las condiciones meteorológicas de la isla, que pueden ser "excepcionalmente difíciles", con vientos que suelen superar los 40 kilómetros por hora, poniendo a los paracaidistas en "una situación complicada".
