Segunda noche de enfrentamientos en Belfast: el apuñalamiento de un hombre enciende otra noche de disturbios en la capital
La capital de Irlanda del Norte vive una segunda noche de disturbios antiinmigración que deja doce policías heridos y dieciséis detenidos
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La tensión continúa creciendo en Belfast, la capital de Irlanda del Norte ha vivido una segunda noche consecutiva de disturbios, enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y ataques contra el mobiliario urbano, en unos incidentes que han dejado al menos doce policías heridos y dieciséis detenidos.
Ni los llamamientos a la calma realizados por las autoridades ni las peticiones de la propia familia del hombre que fue apuñalado días atrás han logrado contener la violencia. Las imágenes de las calles en llamas y los choques con la Policía han hecho recordar a muchos los años más oscuros del conflicto norirlandés entre unionistas y republicanos, sin embargo, la tensión tiene ahora un nuevo objetivo, la inmigración.
Enfrentamientos con la Policía y nuevos arrestos
Durante la noche, grupos de encapuchados se enfrentaron a un importante despliegue policial compuesto por agentes y vehículos antidisturbios. Los manifestantes lanzaron cócteles Molotov, piedras y otros objetos contra las fuerzas de seguridad, mientras se registraban incendios y numerosos destrozos en el mobiliario urbano.
La Policía informó de que doce agentes resultaron heridos durante los altercados y confirmó la detención de dieciséis personas, los incidentes se enmarcan en una nueva campaña impulsada por grupos de ultraderecha contra la población inmigrante, en una dinámica que ya ha dejado episodios similares en otros puntos del Reino Unido en los últimos meses.
El apuñalamiento que desencadenó la ola de protestas
La violencia se desencadenó tras la difusión de un vídeo que muestra el brutal apuñalamiento de un hombre en Belfast. Las imágenes, que continúan circulando de forma masiva en las redes sociales, muestran un ataque presuntamente perpetrado por un ciudadano sudanés y han alimentado el clima de indignación y las protestas.
A pesar de ello, tanto las autoridades como familiares de la víctima han insistido en pedir calma y han advertido del peligro de utilizar el suceso para alentar ataques indiscriminados contra la comunidad extranjera, sus mensajes, sin embargo, no han conseguido rebajar la tensión. En medio de la conmoción, también ha salido a la luz la historia de uno de los hombres que intervino para salvar la vida de la víctima. Se trata de un padre de 32 años que, al percatarse de lo que estaba ocurriendo, no dudó en acudir en su ayuda utilizando el palo de hurling de su hijo para hacer frente al agresor.
Su actuación ha sido ampliamente reconocida por la población y ha generado una ola de solidaridad. Una campaña de recaudación impulsada en Internet ha logrado reunir cerca de 18.000 libras esterlinas como muestra de agradecimiento por su acto de valentía.
Miedo entre la comunidad inmigrante
Mientras tanto, entre los inmigrantes residentes en la ciudad aumenta el temor a convertirse en el próximo objetivo: "Me da miedo que pueda ser el siguiente", aseguraba un ciudadano congoleño que vive en el barrio donde se produjeron los primeros disturbios.
Muchos vecinos han expresado su preocupación por el clima de creciente hostilidad y por la posibilidad de que la violencia se prolongue durante los próximos días. Las autoridades mantienen un amplio dispositivo de seguridad y han reiterado su llamamiento a la calma, mientras investigan tanto los disturbios como el ataque que originó la oleada de protestas.
La situación sigue siendo especialmente delicada en varios barrios de Belfast, donde persiste el temor a que se repitan nuevos incidentes. Las imágenes de las últimas noches han reavivado el recuerdo de una ciudad marcada por décadas de conflicto y han encendido las alarmas sobre el auge de los discursos extremistas y la creciente tensión social en Irlanda del Norte.