Los supervivientes de La Guaira, en Venezuela, lidian con la esperanza de rescatar con vida a los suyos a pesar de la falta de medios
La falta de medios obliga a la población a luchar durante horas y sin dormir tratando de rescatar con vida a sus familiares bajos los escombros
Última hora en Venezuela tras los terremotos
La Guaira se ha convertido en el epicentro de la tragedia tras el doble terremoto que ha sacudido Venezuela. Un equipo de Informativos Telecinco, con Carlos Franganillo al frente, se ha desplazado a esta franja costera, considerada la zona cero de la tragedia. En esta zona, la destrucción se extiende a lo largo de más de 20 kilómetros donde los edificios derrumbados, las estructuras reventadas y los escombros acumulados muestran la magnitud de una catástrofe que ha golpeado con especial dureza a la población.
La esperanza sigue viva en La Guaira
Tras día y medio recorriendo la zona. Franganillo resume lo que más le ha impresionado de los efectos del seísmo y cómo lucha la población para sobrevivir ante “la enorme dimensión de la catástrofe”. Aunque hay otras zonas de Venezuela afectadas, La Guaira concentra el mayor nivel de destrucción, con una devastación constante a lo largo de toda la costa. En cada tramo se observan edificios que se han venido abajo y otros que han quedado completamente reventados por dentro, dejando a la vista sus interiores destrozados.
Hay un segundo elemento que destaca y es la esperanza de la mayoría de los afectados que siguen escarbando entre los escombros. A pesar del tiempo transcurrido, continúan buscando con sus propias manos, sin descanso, aferrándose a la posibilidad de encontrar con vida a sus seres queridos.
Finalmente, sobrecoge ver a tantísima gente que lleva muchos días sin dormir, tratando de buscar a sus seres queridos sin demasiada ayuda en algunos puntos. Aunque la ayuda internacional ha comenzado a llegar, la asistencia no ha sido uniforme y en varias zonas los vecinos han tenido que organizarse por su cuenta. La situación se agrava por la fuerte militarización también en toda esta zona, un despliegue que acompaña la llegada progresiva de equipos y maquinaria, pero que no alivia la angustia de quienes continúan removiendo escombros.