Gritos de personas enterradas y todo reducido a escombros: así estaban las calles en La Guaira tras los terremotos

Algunas personas pudieron grabar el momento justo cuando terminaron los terremotos en La Guaira
Rescatan con vida a Hernán Gil, sepultado durante más de una semana bajo ocho plantas por el terremoto en Venezuela
Las imágenes que siguen llegando del momento en el que comenzaron los fuertes temblores en Venezuela, dejan sin palabras en redes sociales. Muchas personas pudieron grabar el momento exacto en el que las paredes, suelos y techos de sus casas comenzaron a derrumbarse.
Solo tuvieron unos segundos para poder huir lo antes posible y tratar de no ser alcanzado por los escombros de sus propias casas. Es un momento de mucha tensión, en el que las personas no comprendían lo que estaban pasando, pero deducían todo lo que les vendría encima al parar de huir y girar a ver la gran catástrofe que había sumido a un país entero en dolor y angustia.
Es un momento también en el que piensan en los demás, en sus familias, sus amigos, sus parejas, en el que tratan de tener a los suyos cerca para no sumar más sufrimiento al hecho de haberlo perdido todo durante los terremotos, pero también es un momento en el que las personas trataban de ayudarse unas a otras para reducir el gran número de fallecidos que ya sabían que iba a ver cuando terminó todo.
Gente sepultada y todo destruido
Sin saber a donde ir, sin saber a donde mirar, con la cabeza llena de sangre y una mochila con lo poco que le dio tiempo de coger de su casa antes de que quedase reducida a escombros, un joven grababa la escena de La Guaira nada más terminar el temblor.
Su cara lo decía todo: incredulidad, miedo, pánico, angustia, pero sobre todo dolor. Dolor de escuchar a personas chillar desde debajo de los edificios, sin poder mover las grandes piedras y viendo como quedaban aplastados por sus propias casas. Dolor de ver a niños escapando sin saber hacia dónde y buscando a sus padres.
El dolor que aún tienen muchas personas que han perdido a sus seres queridos o que incluso, ocho días después de esta catástrofe no saben si siguen con vida debajo de los edificios desplomados, pero no tienen esperanzas de poder recibir una llamada con buenas noticias.
