Las imágenes de la descomunal riada de Nepal y las causas de la tragedia: del colapso de un glaciar al efecto embudo que multiplicó el desastre
En apenas segundos, una avalancha de agua y lodo arrasó todo cuanto encontró a su paso
Última hora de la trágica riada en Nepal: Albares confirma cuatro españoles no localizados entre los 1.500 desaparecidos
Las estremecedoras imágenes de la devastadora riada ocurrida cerca de la frontera de Nepal con el Tibet continúan dando cuenta de la magnitud de lo ocurrido. En apenas segundos, una avalancha de agua y lodo hizo desaparecer pueblos enteros. Los fallecidos superan ya el centenar y se teme que la cifra siga aumentando, mientras más de 1.000 personas siguen desaparecidas. Entre ellos, además, hay cuatro españoles que, según ha confirmado el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, siguen sin localizar.
El desastre sorprendió también a cientos de extranjeros que visitaban la remota y montañosa región. Como el resto de personas que se encontraban allí, se vieron súbitamente atrapados por una inmensa masa de agua que, con una gran fuerza, comenzó a bajar ladera abajo por el fondo de un valle que arrasó el distrito de Rasuwa.
Las causas de la devastadora riada mortal de Nepal
Viviendas, puentes, carreteras y otras estructuras quedaron sepultadas por una enorme lengua de lodo y piedras arrastradas por la riada, mientras algunos, como se aprecia en las imágenes que han llegado desde el lugar, trataron de huir a la carrera desesperadamente cuando vieron que la gran bajada de agua, con su estruendo, se les echaba encima.
El agua también arrastró multitud de vehículos, con sus conductores intentando igualmente escapar de una escena de destrucción que también captaron algunas cámaras de seguridad en puntos elevados. Una auténtica tragedia ante la cual ahora los expertos parecen encontrar respuesta en un descomunal deslizamiento de tierras en los glaciares del Himalaya.
"Está confirmado que una parte considerable del frente del glaciar se desprendió y desencadenó el suceso, probablemente arrastrando consigo una cantidad importante de rocas y sedimentos”, ha manifestado Vikram Gupta, especialista en geología de ingeniería y profesor de la Universidad de Sikkim, en India.
"Algunos de los glaciares del valle estaban cubiertos de nieve ayer y hoy están prácticamente descubiertos, mostrando el hielo”, añade también Dan Shugar, profesor asociado de la Universidad de Calgary, especializado en Ciencias de la Tierra, indicando que las imágenes satelitales parecían mostrar igualmente que una importante cantidad de nieve se había derretido apenas 24 horas antes de la terrible catástrofe.
"Algunos de los glaciares del valle estaban cubiertos de nieve ayer y hoy están prácticamente descubiertos, mostrando el hielo”, ha señalado, en declaraciones de las que se hace eco El Mundo.
Aunque preliminarmente se ha apuntado también a que un terremoto registrado previamente podría haber desencadenado la avalancha, y con ello la devastadora riada y las inundaciones, algunos geólogos también subrayan que no está claro ese desencadenante.
Lo que sí es seguro es que la nieve de las montañas de Nepal no han dejado de derretirse en los últimos años, como alertaba Naciones Unidas, indicando que en 30 años han perdido prácticamente un tercio del hielo. Todo ello tiene su impacto, insisten, alertando del cambio climático.
El efecto embudo que propulsó la riada a una gran velocidad
Según imágenes del satélite de Planet Labs, antes de esta tragedia, la parte inferior de un glaciar se desprendió a unos 5.200 metros de altitud, cayendo por el fondo del valle, unos 1.200 metros más abajo, iniciando ese terrible descenso del agua que ha resultado devastador.
Con una enorme fuerza, el distrito de Rasuwa, de unos 50.000 habitantes, quedó arrasado. El agua, de acuerdo con el Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Montañas (ICIMOD), hizo que el caudal en zonas del río Trishuli subiese hasta nueve metros en solo 30 minutos, haciendo imposible una evacuación preventiva. Lo mismo sucedió en otros.
La propia orografía del terreno y la naturaleza de los valles por los que discurrió principalmente la avalancha de agua, provocaron un efecto embudo que hizo todo todavía más destructivo. Las estructuras y las centrales hidroeléctricas hacinadas en el lugar, junto con unos pasos montañosos muy sinuosos y estrechos, contribuyeron, en esencia, a intensificar la magnitud del desastre. La topografía, en sí misma, actuó como un embudo gigante concentrando el caudal y proyectando la masa de agua a una velocidad imparable.
Tras lo ocurrido, y ante la situación, los equipos de salvamento de China y Nepal han lanzado sendas operaciones de rescate en busca de personas aisladas o desaparecidas; entre ellas, en torno a medio millar de viajeros llegados de una treintena de países.