Un aviador estadounidense relata sus 50 horas tras las líneas enemigas iraníes: "Es el ejemplo de no dejar a nadie atrás"

El piloto reconoce que en su caso se volvió a cumplir el lema no dejar a nadie atrás, propio del Ejecito de EEUU.
Espectacular rescate de un piloto estadounidense que cayó en Irán, tras dos horas sin comer ni beber, con varias fracturas y un esquince de tobillo
El piloto fue derribado en Irán. En su caída se fracturó la espalda, el brazo, el hombro, y tuvo un esguince de tobillo. Su paracaídas resultó dañado en el impacto y se precipitó hacia el suelo a una velocidad de hasta 160 kilómetros por hora. Aún así, y teniendo claro que caer a manos de los iraníes le costaría la vida o le convertiría en objeto de rescate y chantaje, logró escalar más de 2.000 metros para poder escapar del enemigo.
Ahora se ha podido ver el momento en el que las fuerzas estadounidenses consiguen llegar hasta este piloto que llevaba dos días escondido en la cima de una montaña. Su avión fue derribado en Irán a principios de abril. Ahora ha contado en una entrevista cómo fue el momento del impacto y cómo logró sobrevivir aún estando gravemente herido.
Si bien su compañero de tripulación fue rescatado rápidamente por las fuerzas estadounidenses, él se vio obligado a sobrevivir 50 horas varado en la provincia de Kohgiluyeh y Boyer-Ahmad, en el suroeste de Irán.
"Tuve lesiones, pero todos entrenamos para adaptarnos y superar las dificultades a las que nos enfrentamos”, confiesa ahora estando a salvo aunque reconoce que ha vivido momentos aterradores. “A pesar de las lesiones, me alejé lo más rápido que pude del lugar donde aterricé. Nunca dejes que la falta de motivación te lleve a aparecer en la televisión iraní”, aconseja el piloto. El aviador envió su primer mensaje al Pentágono una vez encontrado un lugar refugio desde el cual comunicarse sin peligro: "Estoy herido, me voy, Dios es bueno".

La operación, en la que participaron más de 90 efectivos de fuerzas especiales y drones MQ-P Reaper, utilizó dos grandes aviones de búsqueda y rescate en una pista improvisada en el desierto, desde donde se enviaron helicópteros para localizar al aviador. Como este dice, no hay mejor demostración de que la frase "no dejar a nadie atrás", se cumple.
