La llamada de angustia de Nathalia, copiloto de 20 años, a la torre de control antes de que su jet privado se estrellara en Palm Beach

La llamada de angustia de Nathalia, copiloto de 20 años, a la torre de control antes de que su jet privado se estrellara en Palm Beach. Informativos Telecinco
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Nathalia Gadelha Filgueiras, de 20 años, era copiloto del jet privado que se estrelló en el condado de Palm Beach, al norte de Miami. Las imágenes son tan impactantes como en cráter formado por su impacto. Nueve personas a bordo de la aeronave murieron en el accidente. La caída del jet privado fue como la de un misil. No hubo ninguna posiblidad de salvación.

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Según The New York Times, la joven Filgueiras, nacia en Florida, obtuvo su licencia de piloto a los 17 años cuando estaba en secundaria. Bromeaba con que podía llevar un avión, pero no un coche. Hasta el accidente, había acumulado ya más de 1.300 horas de vuelo. Filgueiras, que habría cumplido 21 años en enero, llevaba nueve meses trabajando como piloto comercial. Semanas antes del accidente se grabó pilotando el mismo modelo de avioneta. Le apasionaban los aviones y tenía un proyecto de vida junto a su novio que también se ha roto para siempre. A la joven le apasionaba volar desde muy pequeña, algo que heredó de su padre, que es piloto de ocio.

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Es su voz la que se escucha en los audios de las dramáticas últimas comunicaciones de la aeronave antes del impacto, que captó un centro de control aéreo de Miami. La joven dice que están “lidiando con el hielo” y turbulencias “moderadas”. Menos de un minuto después, la misma persona dice que el avión estaba descendiendo repentinamente a razón de 3.000 metros por minuto, y emite la señal de socorro “Mayday, mayday”.

Segundos después señala que estaban descendiendo a una velocidad de 6.000 metros por minuto. Pasan menos de 20 segundos cuando la misma voz de una mujer dice entre gritos: “Vamos a estrellarnos contra el suelo”.

Lo que iba a ser una celebración para Adam Robinson, empresario tecnológico, que quería celebrar su 45 cumpleaños en Bahamas con su familia y amigos, acabó en tragedia. En Texas, se montó en la avioneta con su mujer Helen de 40, y con sus dos pequeños, Enma de 4 años y Charlie de 2, pero nunca llegaron a su destino. Junto a la familia Robinson viajaban Rachel y Charmi dos amigos de la familia y Anita, la cuidadora que se ocupaba de los dos pequeños. También los dos pilotos, entre los que se encontraba Natalia.