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El truco que recomiendan los expertos para alargar la vida de la batería del coche varios años

Es importante cargar la batería del coche para evitar multas
Es importante cargar la batería del coche. Menno de Jong (Pixabay)
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La batería del coche casi nunca avisa. Un día tu coche arranca como siempre y, al siguiente, el cuadro se ilumina con desgana, el motor de arranque carraspea y, en lugar de oír el rugido del motor, se queda en un silencio antipático que suele traducirse en grúa, pinzas o taller. Sin embargo, detrás de muchas baterías que “mueren de repente” hay una historia bastante menos súbita, pasando semanas o incluso meses de poca carga, trayectos demasiado cortos, consumos eléctricos innecesarios y una falsa sensación de que, mientras el coche arranque, todo va bien.

El truco que más se repite entre especialistas no es extraño ni caro, y pasa por mantener la batería siempre suficientemente cargada. O, dicho de una forma más práctica, no usar el coche solo para microtrayectos eternamente repetidos y, si el vehículo pasa mucho tiempo parado, recurrir a una carga de mantenimiento. Las baterías suelen durar entre 3 y 5 años, aunque si se cuidan, pueden superar los cinco años.

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El enemigo silencioso: arrancar, parar y volver a arrancar

El problema de fondo es que cada arranque exige a la batería un esfuerzo intenso, pero el alternador necesita tiempo para devolverle parte de esa energía. De este modo, los trayectos de menos de 20 minutos impiden que el alternador recargue completamente la batería, lo que provoca una descarga gradual. Por este motivo, la conducción en autopista ayuda más a mantener la carga que la conducción urbana con paradas y arranques constantes.

Por eso, el gesto aparentemente inocente de coger el coche para ir a comprar el pan, apagarlo, volver a arrancarlo, hacer otro recado, apagarlo otra vez y repetir la secuencia durante semanas puede castigar más la batería que un viaje largo

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El consejo es sencillo: si el coche se utiliza poco o casi siempre en ciudad, conviene agrupar recados y hacer de vez en cuando un trayecto más largo, sin convertirlo en una carrera ni en un gasto absurdo de combustible. No se trata de conducir por conducir, sino de evitar que la batería viva permanentemente a medio cargar.

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La carga de mantenimiento, el truco menos vistoso y más eficaz

La explicación técnica está en la sulfatación. Esta aparece cuando una batería de plomo-ácido se ve privada de una carga completa, algo común en coches usados en ciudad con muchos accesorios eléctricos. Si la batería permanece durante semanas o meses en bajo estado de carga, esa sulfatación puede hacerse permanente.

Es ahí cuando aparece el segundo gran gesto recomendado: usar un cargador o mantenedor cuando el coche pasa largos periodos parado. Se aconseja monitorizar y cargar la batería durante estacionamientos prolongados o almacenamiento invernal, y cargarla cada dos meses si el vehículo se utiliza de forma esporádica. También recomienda comprobar la carga después de trayectos cortos y mantener batería y terminales limpios para evitar descargas y mejorar la eficiencia de carga.

Además, es importante diferenciar entre un arrancador de emergencia y un cargador de mantenimiento. Un booster puede sacar al conductor del apuro, pero no mejora la batería a largo plazo. En cambio, un cargador lento o mantenedor sirve para conservar el rendimiento antes de que aparezcan los problemas. 

Eso sí, no todo vale. Es recomendable utilizar cargadores adecuados al tipo de batería, especialmente en vehículos con sistemas start-stop, y recuerda que las baterías de plomo-ácido pueden generar hidrógeno durante la carga, por lo que hay que seguir las instrucciones del fabricante y extremar la ventilación y la seguridad.

La rutina ideal, por tanto, no tiene más misterio, y pasa por revisar la batería, evitar consumos eléctricos con el motor apagado, no abusar de los trayectos mínimos y mantener la carga cuando el coche duerme semanas sin moverse. La DGT recomienda revisar la batería con regularidad, al menos cada 10.000 kilómetros, para favorecer su funcionamiento óptimo y alargar su vida útil.