¿Qué sucede si los niños se comen los mocos?: claves para conocer cómo afecta a su organismo

Una de las cosas que desde pequeños intentamos enseñar a nuestros hijos es a que no se metan los dedos en la nariz, y a que no se coman los mocos. ¿Hasta qué punto esto puede ser contraproducente para su salud?

"Realmente no pasa nada porque la mayor parte del moco lo vamos a tragar. Pero esto no les pasa solo a los niños, sino también a los adultos. La menor cantidad la expulsamos por la nariz, pero la mayor parte lo tragamos. Es lo normal o natural que los traguemos. En algunos niños el tragar moco hace que tengan algo de diarrea, o que las cacas sean más blandas, e incluso el que nos encontremos restos de moco en heces", afirma en una entrevista con 'Infosalus' la pediatra Mar López.

Al final, según explica, el moco ha neutralizado al virus, lo mejor es no comérselo pero si su moco tiene resto de virus este estará muerto y nuestro cuerpo habrá actuado frente a él y ese moco estará seco.

Moco de septiembre a mayo

La queja de muchos padres es que sus hijos tienen mocos desde que entran en septiembre a la guardería hasta bien entrado muchas veces el mes de mayo, o incluso más. ¿Por qué esto es así?

La pediatra manifiesta que la razón es que los pequeños no están inmunizados y no han estado en contacto con estos virus antes, de forma que tienen una infección tras otra: "La mayor parte de virus hacen que nuestro cuerpo cree defensas, anticuerpos que se quedan guardadas en nuestro cuerpo, defensas de tipo memoria, de forma que cuando volvamos a estar frente a ese virus se multipliquen y nos protejan. En cambio, hay otros virus que puedes pasarlos todos los años porque no se crean esas defensas memoria, porque quizá ya los hubiéramos tenido todos. El primer año de contacto escolar suele ser el peor y tienen que crear esas defensas memoria".

Qué debemos saber sobre los mocos

Con ello, preguntamos a esta especialista sobre qué es lo que debemos saber sobre los mocos y nos cuenta que estos, mal que nos pese, son necesarios porque hacen que nuestro cuerpo se defienda frente a los virus, los inmoviliza, y dentro de ellos hay defensas, son en muchas ocasiones la primera línea de barrera.

Eso sí, remarca que el exceso de moco tampoco es bueno: "Nos defiende pero tenemos que sacarlo. O lo tragamos, o lo expulsamos por la nariz, o incluso por la boca, que a veces los niños vomitan, para no tener otitis o sobreinfección, al mismo tiempo que tenemos tos, un mecanismo de defensa del cuerpo para expulsar ese moco por la vía respiratoria".

Además, señala que los mocos no son siempre del mismo color y densidad. "Esto depende de las defensas. Siempre tenemos un moco que es transparente y cuando nos enfrentamos a un virus aumenta en cantidad y cambia de color. Todo depende de la lucha de nuestras defensas, que tienen una sustancia que segregan y tiene un pigmento oscuro porque tiene hierro", aclara.

Detalla así que el moco se va oscureciendo y, de trasparente pasa a amarillo y de amarillo a verde. "Mucho de este pigmento es porque lleva tiempo en nuestro cuerpo defendiéndonos bien y significa que es la fase final de la infección. Muchas personas, sobre todo niños, tienen otitis, que es una de las complicaciones más frecuente del catarro con moco verde", apostilla.

Un punto importante sobre los mocos es que siempre que estos sean verdes no hay por qué dar antibiótico. "Como la causa más frecuente son los virus, el resfriado y los mocos no mejoran con tratamiento antibiótico, pues este solo es efectivo frente a infecciones bacterianas", indica.

En cuanto a dar mucolíticos a los más pequeños, la doctora Mar López sostiene que no es lo recomendable, ni tampoco los antitusivos, expectorantes, descongestivos nasales, o antihistamínicos como tratamiento del catarro por sus posibles efectos secundarios, que pueden ser graves, y su falta de efectividad, sobre todo en menores de 6 años, según demuestran los estudios.

Mitos sobre los mocos

Esta pediatra que trabaja en consulta 'on line', y que recientemente ha publicado con Beascoa 'Noa y los mocos', rechaza a su vez uno de los principales mitos que hay sobre los mocos, el hecho de que al no sacarlos estos bajen al pecho: "Los mocos no suben o bajan. Son los virus los que nos infectan y tienen preferencia por infectar una zona más alta, la mucosa de la nariz, o bien una zona más baja, como la de los bronquios".

Otro mito muy extendido es que la leche produce mocos y, nada más lejos de la realidad, porque los estudios dicen que la leche no aumenta la producción de mucosidad nasal, ni empeora la evolución del resfriado, remarca esta experta.